domingo, 5 de marzo de 2017

¿ERES UN MAESTRO QUE DEJA HUELLA, PUEDES HACER LA DIFERENCIA?



Si escucháramos a nuestros niños, quizás hacer la diferencia sería: "No dar textos para memorizar, o 10 minutos adicionales para jugar, pintar o charlar en la clase, no tomar la lección o texto , poder salir antes de la clase para jugar a la mancha…hoy no hacer NADA".

"Joás tenía un buen maestro, quién hizo que se convirtiera en un buen rey con tan sólo 7 años de edad. Si no hubiera tenido ese maestro, quizás Joás no hubiera sido ni siquiera rey”.
Sí, incluso un niño de 7 años de edad, puede gobernar como un rey con el profesor adecuado. La Biblia registra, "Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todos los días en que el sacerdote Joiada lo instruyó" (2° Reyes 12: 2).

La sabiduría es más valiosa que el oro y las piedras preciosas, declara el libro de Proverbios. En la Biblia, la sabiduría es más que pasar al frente a decir un texto de memoria, o hasta mejor que ganar un concurso. Se trata de hacer las elecciones correctas. Evitando las trampas que atrapan a los “distraídos”, “que se la saben todas”. Es la elección de las buenas cosas, aquellas que suman y los amigos adecuados.

"Los maestros también pueden ayudar a alcanzar las metas", en la vida de los niños hay varios maestros: "Sus padres son sus primeros maestros, les enseñan lo que es correcto, los cuidados básicos, el ser respetuoso, buena persona, amigable, etc.
Dios es también un maestro. Él guía  a cada uno, que así lo desea a un camino correcto. Todo niño sería desgraciado sin maestros".

Jesús fue el Maestro de maestros. Él habló en todo tiempo y utilizó varios y variados métodos: De lo conocido a lo desconocido, de lo general a lo especifico, citó objetos para sus lecciones, dejó que le hicieran preguntas, y a cada una de ellas respondió, utilizó parábolas, casos, citó la escritura, habló a través de contrastes, problemas cotidianos… se ganó el enojo y desprecio de muchos líderes religiosos intencionadamente ofendidos por sus valiosas, ocurrentes, y certeras enseñanzas.

Cuando Jesús dejó la Tierra, nos dejó al Espíritu Santo, quién guiaría a su pueblo desde dentro. Desde nuestro interior, nuestro corazón, obediente y dócil al llamado. Muchos siglos antes, el profeta Jeremías predijo un momento en que Dios daría a su pueblo un nuevo corazón (Jeremías 31: 31-34).
A pesar de que el Espíritu Santo enseña a los cristianos desde dentro, él también nos da instrucciones a través de los maestros humanos.

"Somos de esos maestros de escuela dominical que enseñan casi todo de la Biblia", o "En cambio, enseña lo que atrapa, para no caer en aburrido, enseñas a compartir con los demás", etc… ¿Cuáles son tus “Huellas”?

Por mi parte estoy súper agradecida por tres maestras que han cambiado mi vida. La primera de ellas compartió conmigo el mensaje de vida cuando tenía 14 años, me dijo que Jesús había pagado el precio por mis pecados y me quería recibir, debía confiarle mi vida a él, el único Salvador y camino al cielo.

La segunda me enseñó a mirar un texto bíblico. Tenía otros ojos después de estar sentada en sus clases de escuela bíblica dominical, o encuentro de chicas en su casa. Fue una hermosa época en dónde cultivé mis amistades, fortalecí vínculos con Jesús y memoricé la mayor parte de los textos de la Biblia.

La tercera me enseñó a deleitarme en el Señor, también cultivó lazos con reuniones en su casa, me enseñó a escribir, ya que teníamos que interpretar textos para cada clase de los domingos.

Ahora, estando del otro lado, como mamá, docente y trabajando en el ministerio para los niños, dando talleres también para maestros, pienso en esto: Cuando los maestros (profesionales o familiares) trabajan juntos con Dios para impartir sabiduría a los niños, pueden tener la certeza y el gran consuelo en todas y cada una de las promesas de Dios de que cada uno de los  esfuerzos son tenidos en cuenta por Dios.

Memorice esta verdad: "Instruye al niño en el camino que debe seguir, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6).

Que NUNCA nos cansemos de hacer esta hermosa “inversión” de  entrenar e influir en los niños que Dios nos puso en nuestro camino. Y que todo sea para Su Gloria.



 
•.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.•

 
 




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