lunes, 6 de octubre de 2014

EN FAMILIA SE CULTIVA LA FE

Cada familia cristiana es una “comunidad de vida y de amor” que recibe la misión “de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa”. Es una comunidad que busca vivir según el Evangelio, que vibra con la Iglesia, que ora, que ama.
Para vivir el amor hace falta fundarlo todo en la experiencia de Cristo, en la vida de la Iglesia, en la fe y la esperanza que nos sostienen como cristianos.
En estas líneas queremos reflexionar especialmente sobre la responsabilidad que tienen los padres en el cultivo de la fe en la propia familia. No sólo respecto de los hijos, sino como esposos pueden ayudarse cada día a conocer, vivir y transmitir la fe que madura en el amor y lleva a la esperanza. Los hijos también, conforme crecen, se convierten en protagonistas: pueden ayudar y motivar a los padres y a los hermanos para ser cada día más fieles a sus compromisos. Entre los muchos caminos que existen para cultivar la fe en familia, nos fijamos ahora en tres: la oración en familia, el estudio de la doctrina, y la vida según las enseñanzas de Cristo. Muchas de las ideas que siguen son simplemente sugerencias o pistas de trabajo. La actitud de fondo que debe acompañarlas, el amor verdaderamente cristiano, da el sentido adecuado a cada una de las acciones que se lleven a la práctica. Un gesto realizado sin profundidad puede secar el alma, puede perder su eficacia. Es posible, sin embargo, iniciar algunos actos sin comprenderlos del todo, pero con el deseo de que nos conduzcan a una actitud profundamente evangélica, a un modo de pensar y de vivir que corresponda plenamente con lo propio de nuestra vocación cristiana.


TRES CAMINOS PARA TENER EN CUENTA:

1. La oración en familia
La oración es para el cristiano lo que es el aire para los seres humanos: algo imprescindible.
Aprender a orar toca a todos: a los padres, en las distintas etapas de su maduración interior; a los hijos, desde pequeños y cuando poco a poco entran en el mundo de los adultos.
La oración en la vida familiar tiene diversas formas. El día inicia con breves oraciones por la mañana. Por ejemplo, los padres después de asearse o antes del desayuno,  todos oran juntos una pequeña oración. Otras oraciones surgen de modo espontáneo, según las necesidades de cada día. Son muy hermosas aquellas oraciones que recogen la gratitud de todos y de cada uno. Esas oraciones pueden fijarse en los hechos más sencillos. O pueden dar gracias por hechos más importantes: el amor entre papá y mamá, un amigo ha ido a encontrarse con Dios. La hora de comer permite un momento de gratitud y de unión en la familia. ¡Qué hermoso es ver que todos, junto a la mesa, oran! Cuando llega la noche, la familia busca un momento para dar gracias por el día transcurrido, para pedir perdón por las posibles faltas, para suplicar la ayuda que necesitan los de casa y los de fuera, los cercanos y los lejanos. Es muy hermoso, en ese sentido, aprender a orar por las víctimas de las guerras, por las personas que pasan hambre, por los que viven sin esperanza y sin Dios.
La oración constante ha permitido a la familia, chicos y grandes, descubrir que la jornada, desde que amanece hasta la hora de dormir, tiene sentido desde Dios y hacia Dios. La semana se vive de un modo distinto si arranca del domingo y desemboca en el domingo. Durante la semana, la familia busca vivir aquello que ha escuchado, que ha vivido en la celebración de la Cena del Señor, Discipulado, Enseñanza y EBD.
Un ámbito de la oración familiar se construye con la ayuda de imágenes de devoción. Todos se reúnen algún momento del día para orar juntos, o donde cada uno puede dedicar un rato durante el día para meditar el Evangelio y dialogar de modo personal con Cristo, todo ayuda a pensar en el Dios que tanto nos ama.
 2. Aprender la fe en familia
Vivir en un clima continuo de oración abre los corazones al mundo divino. Esa apertura necesita ir acompañada por el estudio de todos, tanto de los padres como de los hijos, para conocer a fondo el gran regalo de la fe cristiana. La lectura y el estudio de la Biblia, especialmente de los Evangelios, resultan un momento esencial para conocer la propia fe.
De un modo más concreto, la familia en su conjunto o cada uno (según la propia edad) puede encontrar un momento al día para leer una parte del Evangelio. No se trata de una lectura simplemente informativa. Se trata de preguntarse, sencillamente, en un clima de oración: ¿qué quiere decirme Cristo con este texto? ¿Cómo ilumina mi vida? La lectura de La Biblia une a la familia con toda la Iglesia, al acercarse todos y cada uno a aquellas enseñanzas que nos permiten tener vivos y actualizados contenidos que no son simple “doctrina”, sino que nos ponen en contacto con Cristo. A través de estas lecturas, los padres estarán preparados para enseñar la doctrina cristiana en casa, si esto fuera posible. Toca a los padres velar para que la doctrina recibida por los hijos corresponda a lo que nos enseña la Iglesia .Hemos mencionado la importancia de conocer a fondo la Biblia. El estudio de la propia fe se enriquece a través de buenos libros, adaptados a cada edad. Unos serán devocionales para niños, otros ofrecerán consejos para los adolescentes. Otros irán más a fondo sobre temas de fe, de ciencia, de moral. Los padres están llamados a educar a los hijos para tener un sano espíritu crítico. No se trata de aislarlos (hay temas que, a base de presión informativa, se convierten casi en “obligados”), pero sí de guiarlos para saber que no todo lo que se dice por ahí es verdad, y para comprender que los medios de comunicación no permiten alcanzar una imagen exacta de la Iglesia y de la vida ejemplar de miles y miles de buenos cristianos.
3. Vivir el Evangelio en familia
Una fe sin obras, nos recuerda la Carta de Santiago, es estéril (Sant 2,20). No entra en el Reino de los cielos el que dice “Señor, Señor”, sino el que cumple la Voluntad del Padre (Mt 7,21). La familia que ora, la familia que estudia su fe, también sabe vivir aquello que ha llevado a la oración, busca aplicar lo que ha conocido gracias a la bondad del Padre que nos ha hablado en su Hijo.
La mejor escuela para vivir como cristianos es la familia. Las indicaciones que podrían ofrecerse son muchísimas, como son muchas las enseñanzas morales que encontramos en la Biblia (los diez Mandamientos, el Sermón del monte, etc.). El amor debe ser el criterio para todo y para todos. Ese amor se aprende, se hace vida, cuando los hijos ven cómo se tratan sus padres. Si los padres se aman profundamente, si saben darse el uno al otro como Cristo se dio por la Iglesia (Ef 5,21-33), si saben perdonar hasta 70 veces 7 (Mt 18,22), si confían en la Providencia más que en las cuentas del  banco (Mt 6,24-34), si ayudan al peregrino, al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo, al encarcelado ( Mt 25,33-40)... los hijos habrán encontrado en la familia un auténtico “Evangelio vivo”. Aprenderán entonces a dar gracias, a ayudar al necesitado, a compartir sus objetos personales, a escuchar a quien desea hablar, a dar un consejo a quien tenga dudas. La caridad debe ser el criterio para lo que uno hace y para lo que uno deja de hacer.
 La caridad debe ser el criterio para lo que uno hace y para lo que uno deja de hacer (1° Corintios 13).

•.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.• 
                          

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sábado, 4 de octubre de 2014

UN SANO EQUILIBRIO EN LA RELACIÓN DE SUS HIJOS CON LO MATERIAL

El consumismo es la compra compulsiva, de algo que no se necesita, pero que produce satisfacción inmediata, aunque creamos que va a aliviar la angustia que se tiene, por no poder conseguirlo. La felicidad no se encuentra en las cosas materiales, la auténtica felicidad está dentro de uno mismo, por eso lo importante está en el ser y no en el tener.
En el libro de Hebreos encontramos una definición que se ha usado por miles de años para definir lo que es la fe: La fe es confiar totalmente en Dios. Esto significa confiar en Él en las cosas que no se pueden ver o en las que uno mismo puede manipular para que ocurran. Casi a ciencia cierta puedo decir que, la mayoría de nosotras quisiéramos poder ejercer este tipo de fe, pero el mundo que nos rodea nos empuja cada vez más lejos de la fe. Por ejemplo: “Si no tengo el dinero para lo que quiero, pido prestado y/o saco un crédito ¿Por qué esperar si lo puedo tener ahora?”.
La Biblia nos enseña que debemos aprender a estar contentas en el lugar que Dios nos ha colocado y dedicarnos a vivir una vida que le glorifique a Él. Hebreos 12:1 dice: “Por tanto, también nosotras, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante”. Sin embargo, este consejo lo hacemos a un lado al seguir el ejemplo de nuestra sociedad de consumo que nos dice que “más grande”, “más rápido”, “más nuevo”, “más…” es mucho mejor y más fácil que lo que Dios nos enseña.


 "PRINCIPIOS DE DIOS EN CUANTO AL DINERO"
 Tanto a la generación de hoy, como también a la de ayer, no se nos han enseñado los principios de Dios para el manejo de las finanzas. Necesitamos enseñanzas claras de la Biblia, no diluidas o manipuladas por malas intenciones. Además, de acuerdo al libro de Santiago, en el Nuevo Testamento, los cristianos somos la evidencia parlante y andante de la verdad que la Biblia declara ante un mundo perdido.
El área más visible de nuestro testimonio se puede ver en el manejo de las finanzas. Porque “La forma en la que manejamos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna”.
Me gustaría que pensemos por un momento cuánta enseñanza hemos recibido, en cuanto al manejo del dinero, basada en los principios de Dios. Estoy segura que tu respuesta sería: “casi nada”. Porque simplemente estos principios no se enseñan.
Les comparto algunos principios bíblicos que aclararán este punto. La Biblia enseña en Números 30:2: “Cuando un hombre haga un voto al Señor, o bajo juramento haga un compromiso, no deberá faltar a su palabra sino que cumplirá con todo lo prometido”. Uno puede solicitar un préstamo, pero debe hacerlo moderada y cautelosamente, y siempre pagar todo lo que deba.
El consumismo priva a los más necesitados, de la posibilidad de llegar hasta lo imprescindible, para tener una vida digna, lo que va en contra del derecho y de la justicia.
Los padres con su ejemplo, tienen que enseñar a sus hijos a huir de las falsas necesidades, cuestionar lo que les incita a consumir.
 Los padres tienen la obligación de educar a los hijos, en las virtudes y valores humanos (relacionados con la contraposición de consumismo) para que hagan un uso responsable, de su capacidad y posibilidad de elección, por ejemplo: ahorro, continencia, cuidado, decencia, discreción, mesura, moderación, modestia, ponderación, prudencia, sencillez, sensatez, sobriedad, templanza, etc. 
Proverbios 3:27-28 dice: “No niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano está el otorgarlo. Nunca digas a tu prójimo: «Vuelve más tarde; te ayudaré mañana», si hoy tienes con qué ayudarlo”. Debemos aprender a compartir. Los cristianos deben proveer para cada necesidad legítima dentro de su grupo, esto incluye: fondo para enfermedad, desempleo, vejez, viudas, huérfanos ¿Cuántas personas necesitadas hay, dentro de nuestras iglesias, que podrían recibir ayuda de los miembros de esa congregación? Quizás pienses o digas que para eso está el gobierno.
Dios a prometido suplir todas nuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Por lo tanto rompamos con esa esclavitud de las deudas y vivamos una vida de paz y tranquilidad sin deberle a nadie nada.
En primer lugar tienes que desear ser libre de esa esclavitud y buscar la ayuda.  Acude a Dios quien tiene todas las respuestas para todas las situaciones difíciles de la vida.
El mismo nos dice:  Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces. Jeremías 33:3.
Jesús dijo:  Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.  Juan 8:32.
 Aunque es normal que los niños pidan y pidan, no lo es que los padres les concedan todos sus caprichos. Hay que enseñarles a valorar lo que se tiene y poner límites a sus inagotables deseos.

APRENDER A PEDIR
El niño, va desarrollando varios estados o etapas, que formarán su personalidad, dentro de los 3 a 10 años se encuentran en pleno desarrollo del concepto de propiedad, y tiende a ser egoísta. Por eso puede que aún le dé un ataque de “quiero” delante de un negocio lleno de juguetes/juegos  porque se le antoja comprar algo. No puedes ceder ante su demanda todo el tiempo, pero tampoco te enojes o retes: explícale que no es malo desear, pero que debe diferenciar entre necesidad y antojos desmedidos. Sigue estas pautas:
-Explícale cómo pedir. No permitas que utilice un tono exigente y amenazador. Dile que las cosas se piden por favor y acostúmbralo a dar las gracias.
-Enséñale a argumentar. Cuando pida algo, pregúntale por qué lo quiere. El niño recapacitará sobre la importancia de lo que quiere comprar.
-No le digas que no por sistema, sin pararte a pensar si merece un obsequio o si al final se lo vas a comprar. Pero si le dices que no, es que no. Mantén tu posición aunque se enoje o llore.
-Enséñale a valorar lo que tiene. Si llora por un juguete parecido a otro que ya tiene, recuérdale quién se lo regaló, cómo juega con él…
-Da ejemplo. Muéstrale con hechos que tanto tú como tu esposo, siempre ponen primeramente en oración cada compra. Para que sea agradable a los ojos de Dios. Invítalo a orar también a él, por sus deseos.
 Como padres, tenemos que ir  tempranamente modelando y enseñando una sana relación con los bienes y el dinero. Esto supone aprender que lo material es un medio y no un fin en sí mismo y que no podemos sentar en ello la felicidad.  Las cosas deben estar al servicio de las personas y no podemos depender de ellas. Debemos lograr inculcar a nuestros hijos una actitud que implique valorar lo que se tiene y cuidarlo, pero en su justa medida, sin caer en aferrarnos de forma excesiva.

No es más feliz quien más tiene, sino el que menos necesita. No disfrutes el milagro gastando en caprichos, se responsable.
 -Filipenses 4:12-

Para Martina, un chupetín o una muñeca tienen un mismo valor: el deseo por tenerlo.
Más que cuánto vale lo que quiere, es la reiteración de la compra lo que conduce al consumismo.











                                              •.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.•


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jueves, 2 de octubre de 2014

SEMBRANDO LA BUENA SEMILLA A EDAD TEMPRANA

Por qué esperar?
“Según una publicación reciente del "US Center for World Missions", a nivel mundial 85% de todas las personas que se deciden recibir a Jesucristo, tienen entre 4 y 14 años.
Otras investigaciones observaron que:

En Estados Unidos, 90% de todos los pastores y misioneros conocieron al Señor mientras eran niños, y tenían una responsabilidad en la iglesia mientras eran niños.
Las iglesias cristianas pierden más miembros de entre los hijos de los cristianos, de lo que ganan nuevos miembros por medio de todos sus esfuerzos evangelísticos. (En otras palabras: Las iglesias crecerían más si suspendieran sus eventos evangelísticos por completo, y en cambio se concentraran en la evangelización de sus propios niños.)” Fuente: Altísimos .net
“Los niños son las personas más abiertas para el Evangelio, pero a la vez los menos alcanzados con el Evangelio
La ciencia también nos señala que los primeros 5 años de vida son los mas importantes en la vida de un ser humano.
Este dato mas la estadística que dice que la mayoría de los cristianos reciben a Cristo entre los 4 y 14 años me habla de la gran importancia que tiene el sembrar la palabra de Dios en los corazones cuando estos están aún tiernitos.
Cabe aclarar que los corazones de los niños están receptivos no solo al Evangelio sino a todo lo que se le presente, por lo tanto si no sembramos a Jesucristo en su tierra fértil, otro vendrá con sus propias semillas.
Hace un tiempo recibí un mail de una mamá que me decía textualmente: “hola Natalia , te cuento que hace poco (y con tristeza te cuento )que comencé a interesarme por la enseñanza bíblica a mis hijos , hace casi 10 años que voy a la iglesia y mi hija mas grande esta por  cumplir 10 añitos , imagínate todo el tiempo que perdí!!!

Mamás como estas que de repente “se despiertan” con la inquietud de empezar a sembrar la buena semilla en el corazón de los hijos no hay muchas!

 Mamás como estas que de repente “se despiertan” con la inquietud de empezar a sembrar la buena semilla en el corazón de los hijos no hay muchas! Oro para que cada vez haya mas “madres inquietas”
En la carta se lamenta del “tiempo perdido” pero la animé diciendo que hay mucho por hacer y que esa determinación de empezar seguramente habrá de ser atacada por el cansancio, la frustración, el desaliento pero que debía ser perseverante en esta siembra divina que estaba a punto de comenzar.
En lo personal conocí a Jesús a los 11 años. Una noche de campamento una joven me “encaró” preguntándome…”Y vos? No querés aceptar a Cristo en tu corazón?” Doy gracias a Dios por esa joven que sin rodeos me presentó el Evangelio.
Quién hubiera imaginado en ese entonces lo que el Señor tenía pensado para el futuro de esa niña de 11 años? Su Plan era hacer de ella una esposa, madre de tres hijos, una maestra, escritora, directora y el plan continúa!
Qué hubiera pasado si nadie me hubiera predicado? Donde estaría yo? Que sería de mí?
Cuántas maestras de escuela dominical reconocen a personas importantes que habían sido sus alumnos?

Me pregunto si esta siembra es cosa de hombres?
 Qué pasa cuando mi esposo no toma este rol?
Dejaré ese lugar vacío?
Me gusta mucho el reconocimiento que el apóstol Pablo le hace a la abuela de Timoteo, Loída.

trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loída, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también
2 Timoteo 1: 5.
Esa abuela y esa madre seguramente tomaron el lugar de líderes del hogar e instruyeron a Timoteo en el camino de la fe.
Por último quiero compartir el ejemplo del pueblo israelita que se encuentra en
Deuteronomio 6 : 4-6
La familia tenía su fe como un valioso tesoro al que llevaban a todas partes y al que se aseguraban de transmitirlo.
 Transferir de generación en generación:
»Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.
»Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas.
»Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”
Que el Señor nos ayude en la noble tarea de sembrar el evangelio desde temprana edad en las vidas de nuestros hijos, y de cuanto niños tengamos influencia!
 Les agradezco que se hayan tomado el tiempo en leerme. Les dejo mi correo electrónico para quien le interese hacer preguntas o contar si le ha sido de bendición esta lectura:
nataliamanago@gmail.com
También les dejo la dirección del blog donde comparto mis devocionales para niños:
www.diezminutoscondios.blogspot.com
Que el Señor los bendiga!

Natalia Managó

Ideas prácticas para sembrar la buena semilla en el corazón de los niños:

 · Leer cada noche el texto favorito: esta actividad es para hacer en familia y el objetivo es que durante el día cada integrante busque en la Biblia un texto para compartir y que explique por qué le gustó. Me gusta porque los empieza a formar en pequeños predicadores!
· Leer un devocional y conversarlo
· Aprender un texto de memoria por semana o por mes.
· Leer un pedacito de un libro por día
· Aprovechar las situaciones cotidianas y relacionarlas con lo que dice la Palabra de Dios al respecto
· Escribir textos bíblicos que sean significativos para la familia en cuadros, porta retratos o pizarrones.
· Ir a la escuela Dominical!

No se trata solamente de enseñar Biblia, sino de vivirla!
En lo cotidiano, aún cuando nadie nos ve. Esa es la mejor semilla que podemos sembrar en el corazón de los hijos. Ama a Dios y ellos serán tu fiel reflejo.

 “Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. San Juan 8: 32
(Traducción Lenguaje Actual). 

  •.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.•


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miércoles, 1 de octubre de 2014

SEMBRANDO LA PALABRA

En la Biblia, encontramos que para Dios los niños son importantes ver: 
Marcos 10:14 Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de DiosEl tiene un propósito especial para ellos y nosotros como padres y/o maestros tenemos la misión de ayudarles para que descubran y realicen este propósito de Dios en sus vidas.

"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de Dios." (Marcos 10:14) El mismo Señor Jesucristo nos manda que dejemos venir a los niños a Él. Para nosotros, esto significa obviamente que debemos dar a los niños todas las ayudas posibles para que ellos conozcan personalmente al Señor Jesucristo.
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." (Deuteronomio 6:6-7)
Esta no es solamente una buena sugerencia o una opción entre muchas. ¡ES UN MANDATO DE DIOS! Si no enseñamos a los niños la Palabra de Dios, somos nada menos que desobedientes a Su mandamiento.
(Notamos que este mandamiento se dirige a los
PADRES, para que enseñen a sus HIJOS.)
"Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio a toda criatura." (Marcos 16:15)
El Señor no mandó a Sus discípulos anunciar el evangelio solamente a los adultos, sino a todos los seres humanos. Entonces, este mandato incluye tanto a niños como a adultos.


 "PORQUE LOS NIÑOS TIENEN PROMESAS DE DIOS"

"Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños."
   (Hechos 2:16-17)

"Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos..." (Hechos 2:39)
Dios prometió derramar Su Espíritu especialmente sobre los niños. Esto empezó a cumplirse en el día de Pentecostés, y sigue cumpliéndose hasta nuestros días, porque desde entonces el Espíritu Santo está en la tierra y sigue haciendo Su obra. Pero es nuestra responsabilidad enseñar a los niños y ayudarles para que ellos puedan experimentar este poder del Espíritu Santo que les es prometido.

Porque es importante que los niños tengan una relación con Dios
En la actualidad vemos como los jóvenes están siendo blanco del enemigo, un constante ataque que muchas veces no termina bien, pues muchos caen en las drogas, la rebeldía y sucesos penosos que marcan sus vidas para siempre. Es por eso que resulta tan importante llevar a nuestros hijos a tener una verdadera relación con Dios, una amistad real y genuina que le de bases sólidas para crecer con principios de amor, misericordia y verdad en el  corazón, una labor que no será completa si los  padres no se involucran presentando un modelo adecuado a  los niños  donde este implícita la oración,  la búsqueda y la lectura de la palabra,  pues no olvidemos que los niños que aprenden a orar desde pequeños pueden desarrollar una vida de oración poderosa y efectiva mejor que los niños a quien no se les enseña.

 Además, les permite crecer en la fe y enfrentar los temores y desafíos. Aprenden a agradecer a Dios por sus bondades. Les permite confesar sus pecados y pedir perdón. Aprenden a  interceder por otros.
Los niños aprenden a expresar con libertad sus sentimientos hacia Dios. Seamos colaboradores de Dios en esta tarea tan hermosa que es la formación e instrucción de los niños.

 Ana Capurro
Les dejo la dirección del blog donde comparto mis devocionales para niños:
http://delostales.blogspot.com.ar

Sin duda al paso ya de los pocos años que llevo de madre, estoy convencida de que el ejemplo arrastra y espiritualmente hablando ni se diga.
Definitivamente nuestros hijos son producto de nuestra influencia y no podemos dar lo que no se tiene.
Los padres son los responsables de la instrucción divina, no la iglesia ni la escuela dominical.

Cuántas veces he escuchado que la gente se cambia de congregación porque allá está mejor la escuela infantil, porque en la otra iglesia sí hay reunión de jóvenes, porque les dan juguetes caros o viajes si ganan el concurso bíblico… Un club de adolescentes no puede hacer todo el trabajo mientras los padres no lleven frutos y vivan su fe. Pretextos hay de sobra para eximirse de la obligación y privilegio de reproducir a Cristo en la vida de un pequeño ser.
La palabra de Dios es muy clara en el mandato:

Deuteronomio 6:5-7.- Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. (NVI)
Investigaciones de expertos señalan que las neuronas no dejan de multiplicarse durante los tres primeros años de vida, y justo en este proceso es cuando se encuentra la máxima receptividad en el niño.
 Ahí vemos el ejemplo de Jocabed (Ex 2.9-10) y Ana (1 Sam. 1.20-24), quienes debieron aprovechar el poco tiempo que Dios les concedió con sus  hijos.
 El aprendizaje nace por la observación y debe ser perdurable por el tiempo.
Para mis clases seculares debo planear el objetivo de la clase y pensar en transmitir una motivación, asegurarme de la comprensión, buscar recursos y dedicar tiempo de práctica del conocimiento.

¿Cuál es nuestra motivación  para sembrar la Palabra de Dios en los hijos? El conocimiento de su Salvador y que reciban el regalo de la vida eterna.
Hablarles de la obra de Cristo, del amor tremendo del Padre por cada uno de nosotros, del gozo del cielo.
Jn. 3.16.- Pues Dios amó tanto al mundo 
que dio a su único Hijo,
para que todo el que crea en él no se pierda,
sino que tenga vida eterna. (NTV)

¡Qué privilegio, gran gozo y maravilla de querer  transmitir como  padres la vida de Jesús a nuestros pequeños! Que seamos cuidadosos de aprovechar cada cosa que suceda en casa o en la escuela para hablarles de su condición y necesidad de Salvación.
Es muy importante asegurarnos de la comprensión de este mensaje, poder “bajarnos” a su nivel de lenguaje y conocimiento del mundo en ese momento, poner ejemplos de la vida familiar para transmitir convicciones y principios de la Palabra de Dios.
Es triste cuando sabemos de padres que creen que sus hijos son salvos y cuando llegan a la adolescencia o juventud se rebelan y se percatan de que solo hay conocimiento, pero no la adquisición de una conducta duradera y profunda.
Esto es muy evidente desde temprana edad, ya que hay niños que saben al derecho y al revés historias bíblicas, pero sus actitudes son contrarias a lo que Dios espera. Los papás debemos estar muy atentos a estas señales y no cegarnos a la dureza de corazón de nuestros hijos.

¿Cómo hacer lo anterior, tal vez ideas más específicas? Actualmente ya no hay excusa para tener recursos de orientación para la educación bíblica, Esto sin hacer menos la Biblia, como nuestra principal fuente de información, leerles las historias directamente de la Palabra.

 Otros consejos prácticos serían tener una libreta familiar de agradecimientos; orar con ellos y por ellos; tener versículos a la vista en la casa; tener un devocional familiar cada semana dirigido por su papá; tomar tiempo para platicar situaciones familiares en que Dios ha bendecido y ha trabajado en sus vidas; contar su testimonio de cómo llegaron a los pies de Cristo; cómo fue su noviazgo esperando la voluntad de Dios para su matrimonio; que te vean leer, estudiar, y rendir cuentas.… Pero sobre todo, vivir lo que predicamos es el método más efectivo.
 Salmo 78  
No les ocultaremos estas 
verdades a nuestros hijos;
a la próxima generación le contaremos
de las gloriosas obras del Señor,
de su poder y de sus imponentes maravillas.



                                   •.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.•


  
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lunes, 29 de septiembre de 2014

CUALIDADES DE UNA FAMILIA QUE GLORIFICA A DIOS

JOSUÉ 24:12-18   Introducción:
12Y envié delante de vosotros tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco.13Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
Dios siempre ha querido usar la familia, por eso la instituyó en su plan perfecto, antes que la Iglesia. Sin embargo, la sociedad no está conformada por familias sólida, no está estable, la sociedad tiene problemas serios.  ¿Cuántos pueden decir que su familia está estable o es exitosa? Miremos la actitud de Jesús en la cruz. Aún estando ahí tenía una actitud, una conducta, un compromiso bien claro con respecto a su familia. Dice la Palabra en Juan 19:26-27, que Jesús vio a María le dijo "Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre". Para Jesús la familia es importante, para el Reino de Dios la familia es importante, para los propósitos de Dios la familia es importante. Tan importante es que en Efesio 5:22-25, se habla de los deberes del esposo, de la esposa, pero el versículo 32 dice: “Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia”; muchas veces este versículo no se entiende que significa que el modelo de la familia no es la iglesia, sino todo lo contrario. El modelo y ejemplo para la iglesia es la familia, de la vinculación de Cristo con su iglesia. ¿Cuántas familias reflejan en su vida a Cristo? En 1 Timoteo 5:8: “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo”, niega el evangelio de Jesucristo. Y Tito 1:16 dice  “profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan”. Una pregunta: ¿su familia es un reflejo de Cristo? Si nuestra familia refleja a Cristo, démosle la gloria a Dios.


"ALGUNAS CUALIDADES PARA TENER EN CUENTA"

 1. Compromiso con la vida familiar. (1 Cor 13:4-7)   Es muy difícil encontrar a una familia con dos o tres décadas de vida familiar que no hayan tenido problemas, o una familia de un año de vida que no hayan tenido problemas. Muchas parejas, a los pocos años de casados, se divorcian porque no son capaces de resistir a los problemas. Toda familia desde que comienza hasta que se encuentre con el Señor, tendrá problemas, enfermedades, problemas económicos, conflictos, problemas interpersonales…y paremos de contar. Y todos, todos siempre tendremos problemas como individuos. La diferencia entre una familia que fracasa y una que tiene éxito es el compromiso, eso hace que pueda resistir. El compromiso significa esa responsabilidad, que se tiene de salir adelante con la familia tanto en las buenas como en las malas. No son sólo palabras, se demuestra con hechos completos y específicos; cuando hay compromiso las metas de la familia son más importantes que las metas personales, que todos los miembros de mi familia tengan éxito es más valioso que mi éxito personal. Ejemplo: si yo llego a mi casa y les digo a mis hijos que no me moleste porque estoy cansada de trabajar todo el día para lograr mi éxito…yo no puedo decir eso. Debo sacrificarme por mis hijos, y aún cansada debo ayudarles, compartir, amarles, proveerles para sus necesidades, no pensar solamente en lo mío, sino en el bien de toda la familia, porque tengo compromiso con mi familia. 
2. Aprecio de unos por otros. (1 Pedro 1:22) El aprecio hay de demostrarlo, hay que decirlo, debemos decir a nuestra pareja que le amamos, a nuestros hijos expresarles nuestro afecto. Si hay algo que hace mucho daño es la falta de estimación personal, la falta de valoración. Una de las debilidades más fuerte de la familia es el maltrato, muchas veces no hay comprensión, sino gritos.  
¿Cuánto vale su esposo, su esposa? ¿Cuánto valen sus hijos? El valor de cada uno de ellos es tan grande, que Cristo dio su vida por ellos. Y si Dios mismo fue capaz de dar la vida por mi, ¿cuánto valgo yo? Lo que vale Dios. Yo no puedo maltratar a la persona que es imagen y semejanza de Dios.
Ahora bien, si mi esposa, esposo, mis hijos valen, ¿qué significa apreciar? En el mundo mercantil es colocarle un precio, el valor que le corresponde; para Dios todos somos importante. Nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros hijos son un tesoro; la familia es una herencia, un regalo que Dios nos ha dado. Pero con que frecuencia se nos olvida que lo que Dios nos ha dado es muy valioso.
3. Comunicación. (Col 3:12-17)  Hace algunos años atrás, la familia comía junta, se divertía junta, la sociedad de antes tenía tiempo para compartir, para comunicarse; la sociedad moderna atente contra la comunicación, todo el tiempo está evitando que nos comuniquemos, lo que tenemos es una malísima comunicación. Es importante aprender a escuchar, a captar lo que la otra persona nos dice. De la misma manera, debemos aprender a hablar. Hay una gran diferencia en como se comunican los hombre, de cómo se comunican las mujeres. La Biblia le dice en 1 Pedro 3:7 al hombre se recomienda que trate a su esposa sabiamente, eso significa que la trate conforme al conocimiento, como esposos deben aprender a conocer a sus esposas, conocer a cada uno de sus hijos y eso pasa cuando; a. Pasan tiempo junto.  Es una tremenda necesidad en este tiempo. Todos los miembros de una familia tienen necesidades, de conversar, de descansar, de jugar, afectivas y emocionales, es una larga lista de necesidades que deben ser suplidas en la casa, de lo contrario la buscarán en otro lado. Si se cultiva el pasar tiempo juntos, esto perdurará con los años y los hijos se lo enseñarán a sus hijos.  b. Pueden resolver los problemas.  (Lucas 17:1-2)  Todas las familias tienen problemas. No olvidemos que los problemas siempre van a existir y algunos conflictos; por muy maduro que podamos ser, siempre van aparecer. El punto es que los cambios y las crisis requieren ajustes, no debemos dejar ahí los problemas que sigan, debemos enfrentarlos, para ello se requiere de sabiduría, de madurez, se requiere de Dios.
Al enfrentar los conflictos en la vida familiar con la sabiduría de Dios, somos modelos a nuestros hijos, para que cuando tengan su matrimonio aprenderán a enfrentar sus conflictos; dejando a un lado los modelos del mundo. Las dificultades que tenemos en el hogar son permitidos por Dios con un propósito, y el esposo, la esposa los hijos, cada uno con sus debilidades y fortalezas, son instrumento de Dios para fortalecer nuestra fe, carácter y para hacernos modelos para la gloria del Señor.
 No debemos dejar ahí los problemas que sigan, debemos enfrentarlos, para ello se requiere de sabiduría, de madurez, se requiere de Dios. Al enfrentar los conflictos en la vida familiar con la sabiduría de Dios, somos modelos a nuestros hijos, para que cuando tengan su matrimonio aprenderán a enfrentar sus conflictos; dejando a un lado los modelos del mundo. 
4. Cultivar la vida espiritual.(Josué 24:14-15) Para desarrollar la familia debemos tener nuestra confianza en el carácter santo de Dios. Él es soberano,  pero no lo vivimos. Él quiso que tuviésemos a ese esposo, esa esposa. En su soberanía perfecta, el éxito que tengamos con nuestra familia se va a deber a la confianza que podamos tener en ese Dios que es perfecto, que es eterno, que sabe hacer las cosas bien. ¿Cuál es el Dios que reina en tu familia? ¿Cuánto le conoces? ¿De qué tamaño es ese Dios? Muchas veces las cosas no van bien porque no confiamos en ese Dios soberano, todopoderoso, sanador, sustentador, restaurador, que hace milagros y que puede cambiar a su conyugue o a sus hijos; y además puede hacer que la familia cumpla sus propósitos. Cuando ponemos nuestra confianza en Dios, pasan grandes cosas. 1 Timoteo 3:1-13.
5. Tomar dediciones. (Josué 24:14-15) 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
6. Practicar o poner en practica nuestra fe.(Josué 24:16) 16Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses.  El problema de la familia, no solamente le incumbe al gobierno y a la sociedad, afecta la iglesia Directamente.

 Conclusión: Recordemos su misericordia y su favor Josué 24:17-18 17porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
18Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.
 Dios tiene para nuestra familia una vida gloriosa, victoriosa, poderosa, una vida óptima. Si Cristo es el Señor de su vida, está permitiendo que controle su vida y a su familia para gloria de su nombre. Como creyentes, no seamos familias que negamos la fe al no proveer para nuestra casa. Ese proveer es hacer todo lo necesario para que nuestra familia cumpla la voluntad de Dios; nuestra familia debe ser el más hermoso testimonio de que Cristo reina en nuestra vida .

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<span>CUALIDADES DE UNA FAMILIA QUE GLORIFICA A DIOS</span> -
<span>(c)</span> -
<span>PATRICIA ULARIAGA</span>
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