viernes, 1 de mayo de 2015

LA TRISTEZA DE ANA

Elcana tenía dos esposas, Ana y Penina. Ana significa "llena de gracia", y Penina significa "la fértil". Aunque sus padres no tenían manera de conocer el futuro, los nombres que escogieron resultaron especialmente apropiados.
Elcana llevaba cada año a su familia al tabernáculo que estaba en Silo. Todos los varones debían hacer el viaje tres veces por año: para la Fiesta de los Panes sin Levadura, la Fiesta de Pentecostés, y la Fiesta de los Tabernáculos. La más alegre de las tres era la Fiesta de los Tabernáculos. Durante el festival, los israelitas vivían en cabañas que les recordaban el viaje a través del desierto. El festival era una especie de congreso campestre, e igual de divertido. La fiesta también era un agradecimiento, y venía después de las cosechas del otoño. Las celebraciones del otoño, en cualquier cultura, son especialmente festivas.
Pero a pesar de la festividad, o tal vez por causa de ella, Ana permanecía triste, especialmente porque Penina elegía esas ocasiones para burlarse de su esterilidad. La Biblia dice que esto pasaba año tras año. Penina provocaba a Ana hasta que ella lloraba y rehusaba comer (1° Sam. 1:6, 7).

Hoy quiero compartir con ustedes algo nuevo que aprendí sobre la historia de Ana. Ana era la esposa del Elcana quien era afrentada y oprimida continuamente por Penina, la otra esposa del Elcana. Esto debido a que Penina tenía hijos y Ana era estéril. Ser estéril en esos tiempos era una afrenta. Dice la biblia que todos los años era lo mismo, Penina irritaba, enojaba y entristecía a Ana. Todos los años una lucha constante. Pero quiero que te fijes en un detalle sumamente importante. Penina molestaba tanto a Ana porque Ana tenía algo con lo que ella no contaba de igual forma. Porque la Biblia dice que a pesar de que Ana era estéril, su esposo la amaba y le daba a ella una parte especial, una parte escogida.

“Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos”. (1° Samuel 1: 5-6)

La lucha que debió enfrentar Ana no era fácil. Ella realmente se encontraba triste, oprimida, deprimida. Era tal su tristeza que había dejado de comer y lloraba. Y generalmente cuando uno llora es porque siente una tristeza muy grande. Cuando el cuerpo no recibe alimento y encima tiene una tristeza el alma, no hay fuerzas, hay angustia y depresión.
Pero ese año cuando subían a adorar Ana hizo algo diferente a lo que tal vez había hecho otros años. Ella fue al templo a orar y a tener una conversación con Dios muy profunda. Ella quería que Dios interviniera en su necesidad y por eso clamó. Tan poca era la visión y el discernimiento de Elí en aquellos momentos, que pensó que Ana estaba borracha. Sin embargo la aflicción de Ana era tan grande que apenas podía pronunciar palabras. Luego de aclararle al sacerdote que no estaba borracha sino que había estado afligida y que necesitaba un milagro de Dios. Elí le dice que se vaya en paz, porque ella concebiría. Ana entonces recibe esa palabra, actúa en fe, come, bebe, renueva sus fuerzas y a los nueve meses concibe a su primer hijo a quien llamo Samuel. Samuel fue dedicado a Dios y dejado en el templo para ser instruido al servicio de Dios. Luego de eso Ana concibe más hijos. 
Ahora quiero que analices y pienses en la persona o circunstancia que se ha convertido en “Penina” para ti. Que te oprime y se burla de ti continuamente, que busca deprimirte y hacerte desmayar. En el mundo espiritual “Penina” podría tipificarse con el diablo. Porque él busca continuamente robarte el gozo y la paz. Que pienses en lo que no tienes para que te sientas derrotado. Pero, ¿sabes por qué razón el enemigo hace esto? He aquí el secreto: PORQUE TU CUENTAS CON EL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL Y EL TE HA DADO UNA PARTE ESPECIAL AUN EN MEDIO DE TUS DEBILIDADES. Al enemigo le da celos que tú ames a Dios, que Dios sea el dueño de tu vida, porque él siempre ha querido la gloria de Dios para él. Por tal razón es un engañador, turbador, usurpador y padre de toda mentira. 

Otro factor importante es que habrá momentos en que nadie podrá entender por lo que estás pasando. O que la gente te malinterpretará o tratando de consolarte, te herirán más. Elcana no podía entender la aflicción de Ana, y tratando de consolarla, le preguntó que si acaso él no era mejor que diez hijos. Estoy segura que Ana amaba a su esposo, pero ella también deseaba ser madre y darle hijos de ella a Elcana. Elí debido a su falta de discernimiento pensó que Ana estaba borracha. Tal vez a ti no te acusen de borrachera, pero tal vez, no logren ver la gran aflicción que estés pasando. Quizás algunos hasta te calumnien y murmuren de ti como lo han hecho con tantas personas en la biblia y en la historia. Es posible que continuamente tus enemigos y burladores digan: ¿dónde está tu Dios? Pero debes recordar que ante el momento difícil y de prueba, tienes que hacer como Ana, acudir al templo y buscar en oración el rostro de Dios. Y no solo en el templo sino que continuamente debes buscar a Dios mediante la oración y alimentarte con la Palabra de Dios, que no es otra cosa que la Biblia. Luego, renovar tus fuerzas, comer, beber, irte en paz y seguridad. Estar confiado y creer que Dios intervendrá en tu asunto y tu necesidad. Ana creyó la palabra que le fue dada por Elí. Y habrá momentos en tu vida en que Dios usará hasta las personas que tú menos imagines para hacerte conocer su propósito y la senda por donde debes andar. Ana en fe se fue para su casa después de haber alabado a Dios que era el propósito para el cual habían subido al templo y luego de haber orado y presentado su situación a Dios. 

Punto importante a resaltar, además de la fe, Ana necesitó paciencia. Pero no solo paciencia, “Penina” seguía estando allí, burlándose, oprimiéndola, escarneciéndole, haciéndole ver que ella sí tenía hijos, mientras que Ana no. Y así mismo es el enemigo siempre está lanzando dardos a tu mente y a tu vida para hacer que tu fe decaiga, que pierdas las esperanzas o que el propósito de Dios no se cumpla en tu vida. Pero debes recordar como dice el coro inspirado en las palabras del salmista: “Pacientemente esperé a Jehová, se inclinó a mí, escuchó mis ruegos, me sacó del lodo y puso en él un cántico nuevo”. Ana durmió con su esposo, tuvo intimidad y a los nueve meses vio su petición contestada con sus propios ojos. No solamente tuvo un hijo, sino que Dios le permitió poder concebir más hijos y ella hizo una oración de acción de gracias. (Si quieres saber más lee el libro de 1° de Samuel porque ahí encontrarás todos los detalles). Ah, pero no se me puede olvidar que ella también le cumplió a Dios lo que le prometió que iba a darle si le permitía tener hijos. Y nosotros tenemos que cumplir las promesas que le hacemos a Dios porque hay muchos que cuando reciben su bendición se olvidan de lo que le prometieron a Dios cuando estaban en el momento difícil. 
Aunque “Penina” se levante contra ti, no te olvides que tú cuentas con algo hermoso, maravilloso e inigualable: EL AMOR DE TU DIOS Y SUS PROMESAS. El es fiel en cumplir lo que promete aunque muchas veces nos parezca que tarda. Pero para todo hay un momento perfecto. Así como Ana ten fe y verás al tiempo que tu recompensa llegará. Me pregunto cómo estaría o quedaría Penina luego de ver el milagro que Dios hizo en Ana. Me imagino que entonces tuvo que morderse la lengua y callarse.

    •.¸¸•´¯`•.¸¸. Patricia  .¸¸•´¯`•.¸¸.•



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