lunes, 5 de enero de 2015

"ALEGRÍA": SARA

Sara,  era la mujer de Abraham, la madre del pueblo escogido, la dulce hermosa mujer que dejó todo, su pueblo, su casa, su vida, por seguir a su marido y un sueño que parecía más bien un sueño inalcanzable y desalentador: el sueño de fundar un nuevo pueblo y de ser el origen del mismo.

Sara es una mujer bíblica de carácter fuerte. Se ríe continuamente, a veces resulta poco respetuosa, incluso irreverente; es celosa y también muy severa cuando los celos la pueden. Es tremendamente pasional y por eso sorprende, que fuera ella la elegida para semejante misión, ser la madre del pueblo escogido.

La primera vez que se nombra a Sara es en "Génesis 11:30” y precisamente es para mencionar un detalle que, seguro, la había de avergonzar en una época en que de las mujeres se esperaba, sobre todo, que fueran madres: "Era Sarai estéril y no tenía hijos".
Sara, ya hemos dicho, deja atrás su mundo, Mesopotamia, su ciudad, Ur, donde vivía con desahogo y ciertas comodidades para seguir a su marido, que quiere obedecer la llamada recibida de Dios: "Dijo Dios a Abraham: "Salte de tu tierra, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicaré. Yo te haré un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu nombre que será una bendición"
Este hecho no resultaría sorprendente si no nos fijásemos en la edad de los protagonistas: Abraham tiene 75 años y Sara 65; pero de todas maneras se ponen en marcha, con Lot, otros familiares y su ganado. Llegan a Canaán en donde pretenden establecerse, al menos inicialmente. Pensemos en Sara y en su fe, a su edad y estéril no estaría nada segura de las palabras de Dios y, sin embargo, siguió adelante.

En Canaán, siguiendo con la historia, hay una gran hambruna y deben emigrar a Egipto. Abraham tiene miedo y decide hacerse pasar por hermano de Sara, porque Sara, a su edad, seguía siendo de una belleza poco común. En Egipto, el mismo Faraón pone sus ojos en Sara y la quiere para sí, a lo que Dios responde con grandes plagas y el Faraón acaba por darse cuenta y devolver a Sara a su marido, mientras le reprocha lo mal que se ha portado:

"Cuando estaba próximo a entrar en Egipto, dijo a Sara, su mujer: "Mira que sé que eres mujer hermosa, y cuando te vean los egipcios dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y a ti te dejarán la vida, di, pues, te lo ruego que eres mi hermana, para que así me traten bien por ti y por amor de ti yo salve mi vida". Cuando, pues, hubo entrado Abraham en Egipto, vieron los egipcios que su mujer era muy hermosa; y viéndola los jefes del faraón, se la alabaron mucho, y la mujer fue llamada al palacio del faraón. A Abraham le trataron muy bien por amor de ella, y tuvo ovejas, ganados, asnas y camellos. Pero Dios afligió con grandes plagas al faraón y a su casa por Sara, la mujer de Abraham; y llamando el faraón a Abraham, le dijo: "¿Por qué me has hecho esto? Por qué no me diste a saber que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, dando lugar a que la tomase yo por mujer? Ahora, pues, ahí tienes a tu mujer, tómala y vete". Y dio el faraón órdenes acerca de él a sus hombres, y le despidieron a él y a su mujer con todo cuanto era suyo" (Génesis 12: 11-2).

La vuelta a casa de Sara es silenciada en la Biblia, continúa la narración y, pese a la esterilidad de Sara, Dios sigue prometiéndole a Abraham una gran descendencia. Tanto es así que Sara cree que ha llegado el momento de adoptar medidas y decide ofrecerle su esclava, Agar, a su marido para que procree con él: "Mira, Dios me ha hecho estéril; entra, pues a mi esclava, a ver si por ella puedo tener hijos" (Génesis 16: 2). No debemos juzgar tal decisión de forma severa, desde nuestra mentalidad, porque, según las leyes mesopotámicas, una mujer estéril podía ceder su esclava al marido y si tenía descendencia reconocer al hijo como suyo. No obstante, Agar se envanece porque queda encinta y ofende a Sara, la mira con desprecio. Entonces, Sara actúa con mucha severidad y da un ultimátum a su marido: "Mi afrenta sobre ti cae; yo puse mi esclava en tu seno, y ella, viendo que ha concebido, me desprecia. Sara echa de casa a su esclava, pero Dios la hace volver. El hijo de Agar será Ismael, que no es el escogido, pero sí será el antepasado de los árabes del desierto, el fundador de otro gran pueblo.

Podemos entender la extrema severidad de Sara, expulsando a su esclava embarazada, por celos y es que resultaría insostenible, por mucho que las leyes lo permitieran, para una mujer asistir a esas maquinaciones. Dios, no obstante, sigue con sus planes y vuelve a aparecérsele a Abraham para ratificarle su decisión: "Sarai, tu mujer, no se llamará ya Sarai, sino Sara, pues la bendeciré, y engendrará pueblos, y saldrán de él reyes de pueblos". Cayó Abraham sobre su rostro y se reía, diciéndose en su corazón: "¿Con que a un centenario le va a nacer un hijo, y Sara, ya nonagenaria, va a parir?".
Llegamos aquí a un momento culminante en la historia y es el cambio de nombres: Abraham y Sara. Cabe decir que el significado básico sigue siendo el mismo, "princesa" y "ser de noble linaje", respectivamente, aunque algo cambia ahora por Sara pasa a ser "madre de reyes" y Abraham "padre de una multitud". El nombre no era algo casual como ocurre hoy en día, sino que el destino iba muy ligado con el nombre que cada uno llevaba.
Pasan los días y llegan tres hombres a la tienda de Abraham y son recibidos con él con gran hospitalidad, Sara prepara la comida, pero no come con ellos y, los escucha, haciendo honor al tópico de la curiosidad femenina. Cuando escucha que va a ser madre se ríe, se ríe mucho: Y es que hacía mucho que Sara, había dejado de menstruar. Los hombres la escuchan y le preguntan que por qué se ha reído: "¿Por qué se ha reído Sara, diciéndose: ¿De veras voy a parir, siendo tan vieja? ¿Hay algo imposible para Dios? Al otro año por ese tiempo volveré y Sara tendrá un hijo". Temerosa Sara, negó haberse reído, diciendo: "No me he reído"; pero él le dijo: "Sí te has reído" Sara se queda avergonzada y contrita.

Una de las características de Sara es su risa, es una mujer alegre de risa fácil. Abraham, fiel a su nomadismo, parte de nuevo hacia Guerra y allí Sara vive una situación parecida a la que ya vivió con el Faraón. De nuevo Abraham le dice que se hagan pasar por hermanos y el rey de Guerra, Abimelec, la toma por esposa, y la instala en su harén, hasta que se le aparece Dios y condena esta conducta. Abimelec se enfada grandemente y entonces llegamos a una información importante: Abraham no mentía del todo, ya que Sara y él eran hermanos de padre. Finalmente el rey lo colma de dones y lo deja marchar, a él y a Sara (Génesis 20). Bien, este episodio repetido dos veces parece hablar del temor de Abraham y no queda muy bien parado el patriarca, puesto que pone en peligro el honor de su mujer, aunque, en ese momento, valía más la vida del marido que el honor de su esposa y así lo aplicó Abraham.

Finalmente, Sara concibe y da a luz un hijo, Isaac: "Visitó, pues, Dios a Sara, como le dijera, e hizo con ella lo que le prometió; y concibió Sara, y dio a Abraham un hijo en su ancianidad al tiempo que le había dicho Dios.

Dio Abraham el nombre de Isaac a su hijo, el que le nació de Sara. Circuncidó Abraham a Isaac, su hijo, a los ocho días, como se lo había mandado Dios. Era Abraham de cien años de edad cuando le nació Isaac, su hijo. Y dijo Sara: "Me ha hecho reír Dios, y cuantos lo sepan reirán conmigo" (Génesis 21: 1-6).El nombre de Isaac significa "Dios ha sonreído" o "ría Dios" y volvemos a ver cómo el nombre es muy importante. Sara entonces reflexiona sobre aquella otra risa que soltó cuando no creyó lo que Dios le deparaba y dice: "Pero hoy sé que Dios me la concedió, aquella risa, porque la merecía. Tras tantos años de ser sólo Sarai, la del vientre seco, la esposa de Abraham, heme aquí anciana y Sara, la fecunda. Sara pariendo la descendencia de Abraham, Isaac, mi hijo. ¿Cómo no reírse?"

Sara actúa con extrema dureza con Agar de nuevo, lo cual choca con su carácter apacible y alegre, y la expulsa con su hijo Ismael, acaso sospechando que le pueda quitar la primogenitura a Isaac. Agar es consolada por Dios en el desierto: "Levántate, toma el niño y tómale de la mano, pues he de hacerle un gran pueblo"
En la Biblia, Sara no está presente en el sacrificio de Isaac. Como ya sabemos, Isaac no muere y en su lugar, milagrosamente, aparece un carnero que es el que será degollado.

Por último, volvemos a saber de Sara cuando muere (Génesis 23) a los 127 años y sabemos que Abraham la lloró grandemente, así como su hijo Isaac. El hecho de su sepultura fue también complicado porque Abraham quería comprar la tierra y no se lo permitían, aunque finalmente se salió con la suya y fue Sara quien ocupó el primer trocito de la tierra prometida. Fue sepultada en Macpela, Hebrón. 

Posteriormente, en el Nuevo Testamento Sara es el ejemplo de mujer inquebrantable que sigue los designios del señor (Romanos 4: 18 y Hebreos 11: 11) e incluso como ejemplo de esposa (1°San Pedro 3:6).

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viernes, 2 de enero de 2015

DIOS NO SE TOMA VACACIONES, DONDE VAYAS PUEDES ENCONTRARTE CON ÉL

Cuando empezamos a pensar en las  vacaciones, a la cabeza  se nos viene, descanso, paz, tranquilidad, armonía, paseos, conciertos, playa, montaña, comidas en familia, etc.; entonces empieza el  trajín de los planes, a veces necesarios y  en muchas  vanidad de vanidades.

Todo  cuanto poseemos, todo cuando hemos pensado, todo es maravilloso, y  bien  visto a los ojos de Dios porque se trata de hacer el bien, de hacer un alto en nuestra vida cotidiana, queremos salir y tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible.
Quizá podríamos  decir  es un tiempo para  ordenar lo que se desordena en el transcurso del año.

El bronceador, los lentes de sol, una revista actual, una revista de crucigramas, algo de ropa (no mucha), desodorante, perfume... Todo entra en la valija, antes de salir, por fin, de vacaciones.
Todo... Bueno, algo tiene que quedarse en casa. Miramos  y salta, ante nuestros ojos, una Biblia. ¿La llevamos? Una voz nos susurra: "pesa mucho, además, vas de vacaciones, para disfrutar y descansar, que te lo mereces..."

Las vacaciones son un tiempo para descansar, desconectar de los problemas, y relajarnos, entonces apagamos el móvil, o ponemos un cartel, como si fuéramos el WhatsApp, que dice “no estoy disponible”, pero ¿tampoco estoy disponible para Dios?

DISPONIBLE PARA DIOS

 El tiempo de vacaciones es para muchos una magnífica ocasión para encuentros culturales, para largos momentos de oración y contemplación en contacto con la naturaleza, campamentos  o retiros espirituales. Al disponer de más tiempo libre, nos podemos dedicar con mayor facilidad a hablar con Dios, a meditar en la sagrada Escritura y a leer algún libro útil y formativo.
Es un momento para disfrutar de Dios más intensamente, para estar con Él y además estar en familia. No debería haber prisas. Podemos estar juntos; leer el Evangelio; orar con tranquilidad; dar gracias por este tiempo y por todo lo que Dios nos da. Es el momento en que, en medio de la naturaleza, descubrimos, una vez más, que somos criaturas, que Dios ha querido darnos esta tierra para que crezcamos en santidad.
El verano no es un tiempo para no hacer nada, sino un momento en el que también participamos del descanso de Dios que, al finalizar la creación, vio todo lo que había hecho, y dirigió a la obra de sus manos una mirada  llena de gozo y  complacencia.
     En este  verano, no pongan a Dios de vacaciones. Al contrario  hagan lo  posible para que Dios entre  a formar parte de nuestras  vidas, a veces los  cristianos  somos como los nuevos medios de  Chat, que  son un  sin  fin de  figuritas, así es: Disponible, Descansando, No Disponible, etc, es  feo  tener  eso para  Dios, no les parece. Sera que Dios  tiene vacaciones para con nosotros?  Ustedes piensan que Dios se  va  también de  vacaciones?

Dejemos de ser cristianos de medio  tiempo…..seamos capaces de ser  veraces y  alegres porque  también las vacaciones deben servirnos para eso para  transmitir con alegría y esperanza que se puede ser distinto y no del montón.

 “Jesús promete que dará a todos “descanso”, pero pone una condición: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.

¿En qué consiste este “yugo”, que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar levanta?

El “yugo” de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos (Juan 13, 34; 15,12). El verdadero remedio para las heridas de la humanidad –tanto materiales, como es el hambre y las injusticias, y psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar– es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios.

Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para procurarse posiciones cada vez de mayor poder, para asegurarse el éxito a toda costa.


También por respeto del ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los últimos siglos y adoptar una razonable “mansedumbre”.


 Juego de Vacaciones!!!!

“Explorando Personajes”

La Biblia está llena de personas fascinantes, unas buenas, otras malas,  y otras ambas cosas. Aprendamos de las experiencias de estas personas.

Paso 1: elige un personaje
Paso 2: selecciona algunos pasajes bíblicos en los cuales aparece ese personaje.
Paso 3: anota tu propia descripción del personaje.
Paso 4: realiza una lista de fortalezas.
Paso 5: realiza una lista de debilidades.
Paso 6: resume lo que sientes que aprendiste del relato.

Personajes del Antiguo Testamento: Abraham– Daniel– Débora– Elías– Esdras– Oseas– Moisés– Naamán– Rut.

Personajes del Nuevo Testamento: Pablo– Ma. Magdalena– Zaqueo– El joven rico– Esteban– La mujer Samaritana– Juan el Bautista– María, madre de Jesús.

 En Génesis consta que Dios se tomó un pequeño descanso después de crear el mundo. Al mismo tiempo, sabemos que nuestro Dios es un Dios activo, trabajador, que no deja de estar a la obra. Él trabaja y reposa con gran libertad.

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

PROPÓSITOS DEL NUEVO AÑO

¿Qué dice la Biblia sobre los propósitos (de año nuevo)?
Dios diseñó la vida en periodos cortos (días), medianos (meses) y largos (años).
En esta época tenemos muy buenos deseos unos para con otros, especialmente felicidad y prosperidad. Sin embargo, todos sabemos que para lograr eso se necesita más que simples deseos.
Veamos que dice Dios al respecto…
-Dios quiere que voluntariamente lo tomemos en cuenta en el momento de hacer planes, ÉL promete mejorarlos:
Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y ÉL enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión. Proverbios 3:5-7
Hay objetivos que aparecen muy deseables ante nuestros ojos y pensamos que vale la pena luchar y esforzarnos por alcanzarlos; pero Dios nos advierte sobre un riesgo: Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12
-Cualquier plan que nosotros podamos tener Dios lo superará por mucho. ÉL es sin duda el mejor asesor y consejero:
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9
-Dios no se anda escondiendo del hombre que busca su consejo, lo único que pide es total honestidad para con ÉL:
El Señor está cerca de quienes le invocan, de quienes le invocan en verdad.
Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva.
 Salmo 145:18-19
-Dios sabe que nuestro más íntimo deseo es que “todo nos salga bien”,  ÉL nos dice cómo puede ser esto posible:
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley (la Biblia), sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Josué 1:8
-Esa prosperidad que tanto anhelamos tiene un gran requisito previo, y Dios nos anima a descubrir nuestra vida delante de ÉL:
El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13
Misericordia es no tratarnos conforme a nuestras faltas sino de acuerdo a su amor.
-Si Dios no respalda nuestros objetivos, podemos quedar muy insatisfechos:
Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Eclesiastés 6:7
-El hombre que no considera a Dios trabajará mucho para llenar su cisterna. Intentará llenarla con dinero, éxito profesional, placeres etc etc; pero siempre experimentará vaciedad:
Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. Jeremías 2:13
-Dios le puede dar un verdadero sentido a cada acto de nuestra vida:
Sea la luz del Señor nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma. Salmo 90:17
-La vida es mucho más sencilla de lo que parece; los objetivos podrían ser igualmente sencillos:
Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. Eclesiastés 9:9
-Es importante recordar que aún cuando tengamos muchos planes, nuestra vida es pasajera e incierta:  
Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y trabajaremos  y ganaremos mucha plata; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:13-14
-Sin embargo hay algo que no conviene dejar para después:
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Eclesiastés 12:1 Este año que comienza seguramente presentará situaciones no previstas y/o no deseadas. Todas ellas con un propósito eterno bien definido: En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. Eclesiastés 7:14
-La siguiente cita es aún más notable sabiendo que fue escrita por el rey Salomón:
El hombre más rico que ha pisado la tierra. ¿Valdrá la pena luchar tanto por algo que no sacia? El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Eclesiastés 5:10
-El que nos dio la vida ¿no la va a mantener? El que nos dio el cuerpo ¿no lo va a cubrir? ¿Qué pasaría si este año tomo la decisión de comprobar la falsedad o la veracidad de estas palabras? ¿Seguirá siendo fiel el que las pronunció? No os afanéis, pues, diciendo:
 ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o que vestiremos? Porque los gentiles (los que no conocen a Dios) buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:31-33

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martes, 30 de diciembre de 2014

BALANCE... CON MIRAS AL NUEVO AÑO

Mientras estés reflexionando y pensando en todo lo que paso el año anterior y lo que esperas para el que pronto comienza, toma tiempo para orar y meditar en estos textos bíblicos para el  nuevo año.
Quizás estés empezando un año nuevo con determinación o aún te invade el desanimo, recuerda que puedes encontrar el mensaje perfecto de Dios para ti en la Biblia.


Para los que quieren dejar atrás el pasado y mirar hacia adelante

"Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar, tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar…" (Eclesiastés 3: 1-8)

"No recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado. He aquí, hago algo nuevo, ahora acontece; ¿no lo percibís? Aun en los desiertos haré camino y ríos en el yermo." (
Isaías 43: 18,19)

"Porque yo sé los planes que tengo para vosotros-declara el Señor-"planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza." 
(Jeremías 29:11)

Para los que quieren dejar atrás las distracciones

"Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalém, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo." (Apocalipsis 3: 11,12)
"Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tenéis una actitud distinta, eso también os lo revelará Dios; sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos alcanzado. " (Filipenses 3: 13-16)

Para los que quieren renovar su relación con Dios y empezar de nuevo

"Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto." (Romanos 12: 1 y 2)
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)

Para los que buscan crecer espiritualmente 
"Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal." (Hebreos 5: 13, 14)


Para los que buscan mejorar sus relación con los demás

"En esto conocemos el amor: en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." 
(1 Juan 3:16-18)

Para los que desean oportunidades nuevas

"Del hombre son los propósitos del corazón, mas del Señor es la respuesta de la lengua." "Encomienda tus obras al Señor, y tus propósitos se afianzarán." (Proverbios 16:1, 3)



Para terminar…

"Que el Señor te responda en el día de la angustia. Que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto. Que desde el santuario te envíe ayuda, y desde Sion te sostenga. Que se acuerde de todas tus ofrendas, y halle aceptable tu holocausto. Que te conceda el deseo de tu corazón, y cumpla todos tus anhelos." (Salmos 20: 1-4)

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viernes, 26 de diciembre de 2014

NAVIDAD!!!

La Navidad es el aniversario de un nacimiento, obviamente necesitamos conocer al protagonista de tan famoso cumpleaños. Hemos de entender quién fue Jesús.
El pasaje de Isaías 9:6 nos presenta un retrato formidable a través de los nombres de Cristo.
Son cinco los nombres que se le dan a Jesús: Admirable, Consejero, Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de paz. A pesar de esta diversidad, el profeta utiliza el singular -«llamarás su nombre»- no, «sus nombres». ¿Por qué? Los atributos que definen el nombre de Cristo forman un todo inseparable como los eslabones de una cadena: Jesús es todas estas cinco realidades a la vez.
Además, estos nombres siguen un desarrollo progresivo. Es como una ventana que se va abriendo poco a poco y cada vez entra más luz, hasta cuando se describe como el Príncipe de paz. Esta fue la razón última de la venida de Cristo al mundo y esta es la esencia de la Navidad: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz».
Ahora ampliaremos a cada uno de estos nombres.

ADMIRABLE


Primer atributo de Jesús. Algunas versiones lo traducen por «maravilloso». La persona de Jesús fascina tanto al cristiano como al no cristiano. La primera reacción al conocerle como hombre es de admiración.
1.      Admirable fue su vida. Jesús vivió constantemente para hacer el bien: ayudó a los necesitados, consoló a los afligidos, sanó a los enfermos, se entregó sin reservas a los demás. Su compasión y empatía no conocían límites.
2.      Admirable o maravilloso fue su carácter. Su bondad, su capacidad para amar, su sensibilidad, su humildad, su dominio propio, su mansedumbre adornaron en todo momento su vida. Un testimonio fue el de Pilato, incapaz de encontrar una sola mancha en la vida de Jesús «yo ningún delito hallo en él» (Jn. 19:4).
3.      Admirables fueron también sus enseñanzas: «…la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas» (Mr. 1:22).
Y así podríamos seguir la lista de razones que hicieron de Jesús un personaje «admirable». Pero algunos hechos singulares de su vida -a primera vista, extraños- van más allá de lo humanamente maravilloso. La forma milagrosa cómo salvó su vida escapando a la feroz persecución que Herodes desencadenó precisamente para matar a este recién nacido. Su muerte contradictoria como un malhechor cuando había vivido como un santo. El testimonio del centurión junto a la cruz, habituado a docenas de ejecuciones, quien observó durante su larga agonía aspectos nada «normales» y que le llevaron a exclamar: «Verdaderamente este hombre era justo» (Lc. 23:47). Y qué diremos del relato de los Evangelios sobre su resurrección, sus apariciones posteriores y su ascensión final al cielo. Así pues, Jesús fue admirable no sólo por su biografía, su carácter o sus enseñanzas, sino también por estos hechos singulares que escapan a la mera explicación natural y nos estimulan a abrir más la ventana y dejar que la luz de sus nombres nos permita profundizar en su identidad.

CONSEJERO


Este atributo es consecuencia del anterior. Si Jesús tenía un carácter sensible y empático, capaz de escuchar, con un amor profundo por las personas y una sabiduría fuera de lo común, éstos son los requisitos idóneos para ser un buen consejero. Así, las conversaciones personales de Jesús con diferentes hombres y mujeres constituyen un modelo de diálogo. Nicodemo, la mujer samaritana, la mujer pecadora en casa de Simón y muchos otros ejemplos nos muestran esta excelencia de Jesús como consejero. El fue el sanador de sus vidas, el que llenó sus vacíos.
En otro texto Isaías nos da la explicación al porqué Jesús es consejero supremo: «Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor» (Is. 11:2). Jesús es un extraordinario consejero porque, además de hombre excepcional, el Espíritu mismo de Dios está con él. Ello nos conduce de forma natural al tercer nombre.

DIOS FUERTE

Muchas personas cierran aquí «la ventana» y se quedan con un Jesús admirable y un maestro-consejero excepcional. Un gran hombre; nada más. Pero el nombre de Cristo tiene otros atributos que nos trasladan a una dimensión superior. La manifestación progresiva de su identidad nos revela que no fue sólo un hombre. «Dios fuerte» es el siguiente paso en nuestro conocimiento del Jesús de la Navidad.
Jesús era Dios y como tal es poderoso, fuerte. Así lo demostró en vida: fue poderoso para curar a los enfermos, para acallar la tempestad, para dar vida a los muertos, para dominar las fuerzas diabólicas. Y sobre todo fue fuerte para levantarse de la tumba y dejar el sepulcro vacío. El Jesús que nació en debilidad -la Navidad sola sería una historia de humillación y persecución- acabó venciendo a las fuerzas más poderosas de este mundo: la muerte, el pecado y el Diablo.
Por ello, los primeros cristianos no tenían ningún sentimiento de inferioridad: su Señor era vencedor. Nuestro Jesús es Dios fuerte y un día «toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor» (Fil. 2:10-11). La Navidad no es tanto el recuerdo inocuo y algo ingenuo del nacimiento del niño Jesús, sino la memoria de que hay un Dios fuerte que es Señor de la Historia y de mi vida, que un día reinará sobre todo.

PADRE ETERNO

La idea aislada de un Dios fuerte podría transmitir cierta sensación de lejanía y frialdad. El soberano, el todopoderoso es tan grande que no tiene tiempo para ocuparse de mí. El es demasiado importante para prestar una dedicación personal a cada criatura. Esta era la noción que los griegos tenían de sus dioses.
Este Dios fuerte es al mismo tiempo un Padre íntimo, personal, que ama a cada ser humano como algo precioso y único. Jesús, aunque él mismo no es Dios Padre, comparte esta sensibilidad paternal. Ello es lógico puesto que Cristo es la «imagen del Dios invisible». En numerosas ocasiones durante su ministerio, Jesús muestra una ternura, un afecto y un cuidado profundamente paternales. La ilustración del buen pastor en Jn. 10 es un ejemplo excelente: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas… Mis ovejas son mías y nadie las arrebatará de mi mano» (Jn. 10:11, Jn. 10:27-28). Y ya hacia el final de su vida, Jesús llora sobre Jerusalén exclamando: «¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!» (Lc. 13:34). ¿Puede haber una mayor expresión de amor maternal que la usada por el Señor en esta metáfora?
Este es un punto crucial de la fe cristiana. Dar el paso del tercer nombre «Dios fuerte» al cuarto «Padre eterno» es la esencia de la experiencia de conversión: Jesús deja de ser sólo el Dios todopoderoso que creó el universo para llegar a ser como un Padre. El nos adopta como hijos, nos escoge como hijos.


PRÍNCIPE DE PAZ


La luz llega a su máxima intensidad. La ventana se ha abierto de par en par. El último nombre dado a Jesús es la consecuencia final de todos los anteriores. Cristo ha venido para traer paz. El mensaje de la Navidad resume perfectamente estas noticias: «Os doy nuevas de gran gozo… que os ha nacido hoy un Salvador que es Cristo el Señor» (Lc. 2:10-11). Es un príncipe -aunque nació en humillación- y ha venido para traer paz.
Es una paz en tres niveles:
1.      Ante todo, paz con Dios: «salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1:21) porque su tarea central como Salvador es reconciliar al hombre con Dios.
2.      También paz entre los hombres. En un mundo sangrante, con una violencia sin límites, Jesús es el único que puede derribar los muros llenos de alambradas que separan familias, pueblos, razas, porque él es fuente de perdón y reconciliación.
3.      Y, por último, paz interior, con uno mismo, porque él prometió «mi paz os dejo, la paz os doy». La paz y la pacificación son inherentes a la persona de Cristo y, por tanto, privilegio y responsabilidad de sus seguidores el vivirla y proclamarla.

Jesús es el mejor regalo de Navidad. Es el regalo que Dios mismo nos dio y el que nosotros podemos compartir con otros. Que viva y que vibre en nuestro corazón el Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz.

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sábado, 20 de diciembre de 2014

“JESÚS 3”

Lee: Lucas 2: 7

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

Dios quería reconciliar al mundo enviando a su hijo unigénito a morir por nosotros.

Que lindo es ponerse a pensar por un momento que Dios en su infinito amor con el que nos ha amado decidió hacerse hombre y venir a mostrarnos que si se puede vivir en santidad y no solo eso, vino a morir por los pecados que no le competían a Él y como oveja sin mancha se sacrifico por nosotros.

Ante el nacimiento de Jesús, ¿Qué actitud tomarás? Él se humillo a lo sumo, tomando forma de hombre y haciéndose semejante a nosotros murió para darte vida y vida en abundancia.

¿Ahora entiendes porque esta época es una época de reconciliación?, es de reconciliación porque Dios mismos quería que el mundo se reconciliara con Él y por eso nació Jesús. Ante esto no es de extrañarnos si en esta época muchos ablandan su corazón.

Dios anhela reconciliarse con cada uno de nosotros, que esta época nos sirva de referencia para tratar que nuestra vida durante todo el año sea una vida que agrade a Dios, que lo ame y que ame a los demás como así mismo.


La Navidad es una época de Reconciliación!! Definitivamente si!!

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viernes, 19 de diciembre de 2014

“JESÚS 2”

Lee: Lucas 2: 7

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.
La mayoría de nosotros nacimos en hospitales en donde nuestras madres tuvieron muchas comodidades, me atrevería a decir que ninguno nació en un pesebre, ni mucho menos en un establo, sino que todos por muy humilde que fuera nuestra familia nacimos en un lugar digno, no así nuestro Salvador.

Una de las cosas que Jesús menciono en su ministerio acá en la tierra fue que aprendiéramos de Él que era manso y humilde de corazón, para que así pudiéramos encontrar descanso para nuestra alma.

Esas palabras las dijo un Rey que nació de una manera más que humilde. Siendo Rey de reyes no eligió nacer en un palacio con muchas comodidades, sino más bien de la forma que estaba escrito y es un ámbito humilde.

Jesús es el perfecto modelo de humildad, desde su nacimiento, hasta su ascensión, jamás se vanaglorio de ser Dios, sino que mantuvo su humildad siempre.

¿A cuántos de nosotros nos falta esa humildad que tuvo Jesús?, Esta época nos tendría que llevar a reflexionar sobre la importancia de ser humilde en nuestro caminar, reconociendo que todo viene de lo alto.

Debemos aprender a agradecer a Dios por todo lo que nos da, sea mucho o poco, tenemos que entender y poder ser felices en lo poco, para que Dios permita que llegue a nuestra vida lo mucho.


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