martes, 19 de mayo de 2015

EL DESÁNIMO... Y LA RESPUESTA DE DIOS

Hay muchas personas que, aún siendo cristianas, están sumidas en la más profunda depresión. Es un estado lamentable que solamente quienes han experimentado eso, pueden comprenderlo del todo. No es fácil, especialmente cuando leemos en la Biblia que tantas veces Dios habla del gozo. Muchas personas que son cristianas, leen eso y se sumen en la más profunda culpabilidad. Siempre me acuerdo de una canción que escuchaba frecuentemente cuando era niña... Decía: "No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo"...

Hoy quiero compartirles que sí... un corazón que alaba a Cristo sí puede estar triste. Si no fuera así, el David de la Biblia no hubiera escrito tantos salmos. La mayoría de los salmos tuvieron una inspiración basada en algún conflicto o en alguna decepción que tuvo. Muchas veces el mismo salmista le reclama a Dios por Su silencio y porque ve que no hace nada frente a su sufrimiento. Jesús mismo estuvo triste antes de morir y oró hasta tal grado de intensidad que sudó sangre. El profeta Elías, ante la amenaza muerte de la reina Jezabel, huyó a una cueva y allí deseó morirse, incluso después de haber desenmascarado a los profetas de Baal. Son personajes que sufrieron de la tristeza extrema... Y es que esta emoción es propia de nosotros... Quienes no aprenden a sufrir, tampoco aprenden a progresar. Quienes no sufren tampoco aprenden. El problema yace en la mantención de este sentimiento en el tiempo... Porque la depresión ya no es fisiológica y se traduce en un sentimiento permanente de desesperanza, temor, inseguridad, angustia, desmotivación y dolor. Realmente es un hoyo en el que la persona muere en vida... sin ganas de nada, sin ganas de progresar, sin motivación ...

También hay personas que viven etapas buenas y luego vuelven a un estado basal de desmotivación y, por más que luchan, no pueden superar esto.

Dios no juzga a quienes sienten indignos por estar con depresión. Al contrario, los acepta y ama su sinceridad. Ama cuando le decimos: "Señor... ya no puedo más"... "Señor, ya se acabaron mis fuerzas", "Señor, dime que me amas", "Señor... siento que mis fuerzas se acaban". No hay fórmulas para salir de la depresión, pero sí podemos seguir el ejemplo del mismo salmista que, a pesar de gritar, llorar, quejarse y todo, confiaba en Dios. Le confiaba sus penas y quebrantos. Le entregaba sus imperfecciones y le pedía que le corrigiera. No buscaba técnicas de relajamiento. No iba detrás de fórmulas caseras para encontrar la sanidad. Iba detrás de Dios... Estaba en sus brazos. Por eso varias veces dice: "Me siento como un niño destetado de su madre"...

Porque la vida cristiana no se trata de que en todo nos vaya bien y que veamos la prosperidad por todas partes. El cristianismo está lejos de proclamar el éxito personal y la carencia de problemas. El cristianismo no es estar alegre todo el tiempo... no es estar siempre arriba. El cristianismo se trata de Jesús. Y si estamos tristes, que lo compartamos con Él. Y si estamos alegres, celebremos con Él. Porque saben algo... de repente él romperá su silencio y hablará... Su mano romperá el hielo de nuestro corazón y hará que la esperanza fluya otra vez...

En su amor renacen los sueños de nuevo y la vida vuelve a ser vida... Renacen las sonrisas y los planes a futuro. Renacen las relaciones con la familia y hay libertad para avanzar y creer que se puede seguir.


"Sobre toda enfermedad y sobre toda verdad. Sobre argumentos y altivez. Sobre egoísmos y falsedad. En altos y bajos. Contrastes y contrastes. En pobreza o abundancia. En tristeza o alegría. A través de las épocas y tiempos. Sobre modas y tendencias. Sobre todo eso... tú eres Dios. Y gracias por eso, porque tu mano tiene en control lo bueno y lo malo... Aun cuando estamos sumidos en la más profunda depresión, tú te acuerdas de nosotros... Te acuerdas que somos débiles y que no tenemos nada en este mundo sino a ti... Gracias por cargar nuestras cargas y por ver el oro puro dentro de nuestro barro. Gracias por tu victoria sobre la depresión y porque nos amas en una esfera superior a la de nuestra imaginación. Háblanos y rompe el silencio en quienes siguen sumidos ahí... Para que oigan la voz de esperanza... para que vuelvan a sentir el gozo de la salvación en tu presencia. Para que vean vida en sus huesos de nuevo. Para que celebren la libertad de la restauración... Amén"

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sábado, 9 de mayo de 2015

NUESTRO DIOS ESTÁ PENDIENTE A LAS ALMAS DESTROZADAS POR EL DOLOR, Y SE CONMUEVE

"No tengas miedo. Cree solamente" Puede que digas: "Pero cuando tengo dolor, no tengo la fortaleza para creer. Estoy demasiado débil, demasiado agobiado", Entonces dile: "Señor, tienes que poner fe en mí. No puedo creer por mi solo" El Espíritu Santo es fiel para hacer ese trabajo. Él nunca ha fallado en hacerlo por mí.
El dolor es definido como “pena profunda” o “tristeza causada por preocupación extrema”. Isaías nos dice que el Señor mismo está familiarizado con esta dolorosa emoción: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores” (Isaías 53:3).
Vemos ejemplo poderoso de la respuesta amorosa de Dios al dolor en Marcos 5. Este capítulo contiene el encuentro de Jesús con Jairo, un Principal de la sinagoga.
Como principal de la sinagoga en Capernaúm, Jairo era parte de un sistema religioso que había rechazado a Jesús.No sabemos qué pensaba Jairo personalmente acerca de Cristo, pero lo que sí sabemos es que él había presenciado su poder sanador.
Es muy probable que en la sinagoga de Jairo, Cristo sanara a un hombre con una mano seca. Y probablemente Jairo se encontraba entre la muchedumbre cuando Jesús echó fuera espíritus diabólicos que gritaban “Tu eres el hijo de Dios” (Marcos 3:11).
Así mismo Jairo debió haber sabido acerca de los poderosos hechos de Jesús en otras ciudades. Él y los otros ancianos en Capernaúm ejercían su gran influencia para rechazarlo, causando que Jesús dijera, “Y tu Capernaúm que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida: porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy” (Mateo 11:23).
Pero ahora, mientras leemos la historia de Jairo en Marcos 5, encontramos que el dolor llegó a la casa del dirigente. Su hija de doce años yacía enferma en cama “agonizando” (Marcos 5:23). Seguramente esto hizo que Jairo reconsiderara a Jesús.
Si este problema no hubiese afligido al hogar de Jairo, dudo que hubiera venido a Jesús: Aún el milagro de la mano restaurada no había conmovido a Jairo. Las multitudes estaban amontonadas para escuchar a Jesús predicar y verlo realizar Milagros, pero ni aún todo eso había logrado acercar a Jairo hacia Él. Quizás la propia hija de Jairo conocía a Jesús, ya que las escrituras dicen que los niños creían en Él y lo alababan. Me puedo imaginar a esta pequeña niña enferma suplicando, “Padre, pídele ayuda a Jesús, Él me sanará”. Ahora la amada niña de Jairo estaba agonizando ¿Qué clase de batalla interna libró el Principal de la sinagoga antes de acudir a Jesús por ayuda? Su círculo social se burlaba de Jesús llamándolo impostor.  Ellos querían destruirlo al punto de fraguar su muerte. Si Jairo buscara la ayuda de Jesús sería obstaculizado, cortado, ridiculizado. Le costaría no solo su posición en la sinagoga, sino también su lugar en la comunidad religiosa. Él sería un rechazado.
Creo que esta es la razón por la que se nos dice que a Jairo le seguía gran multitud cuando buscó a Cristo. (Marcos 5:24). La gente de Capernaúm quería ver lo que le sucedería a este principal de la sinagoga si él llevaba a Jesús a su casa.
Así que ¿Cuál fue la respuesta del Señor cuando Jairo cayó a sus pies y le suplicó grandemente? Simplemente se nos dijo “Jesús fue con él “(Marcos 5:24). Cristo respondió con amor, aún a pesar de que la fe de Jairo nacía del dolor.
Me puedo imaginar lo que los discípulos estaban pensando: “Este hombre Jairo no quería nada con el Señor cuando todo estaba bien. Ahora él solo lo quiere porque tiene problemas. Jairo ha venido a Jesús porque no tiene otras opciones”. Estaban en lo correcto: Solo el dolor había llevado a Jairo hacia Jesús. Aún el hecho es que servimos a un Salvador que responde amorosamente a cada una de nuestras heridas, dolores y penas. Lo que hizo Jairo, lo hemos hecho todos. En pasadas ocasiones nosotros nos olvidamos del Señor, lo abandonamos y aún quizás lo rechazamos. Sin embargo la pregunta que más le preocupa a Dios es esta: ¿Dónde estás tú conmigo ahora mismo? ¿En tu pena actual me buscarás? Aún cuando Dios estaba castigando a su pueblo Israel, Él estaba profundamente conmovido por su pena. Jueces 10:16 nos dice “Él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel”. En términos literales, el Señor se lamentaba por su gente, lleno de profundo dolor.
Hasta ese punto, le había dicho a esa generación,“No te libraré ya más”. Sin embargo ahora, en su tiempo de miseria, el respondía adentrándose en su dolor.
Es maravilloso tener a Jesús caminando con nosotros a través de nuestro dolor, de la misma manera que lo hizo con Jairo. Aún cuando un milagro está a punto de suceder, puede haber retrasos. Aunque Cristo estaba con él, un retraso mortal traería a Jairo al punto de la desesperanza.

De camino a la casa de Jairo, Jesús retrasó el milagro de Jairo. Él estaba tratando de enseñarle a Jairo una profunda lección. Imagínese lo que sucedía en esa escena: Jairo estaba desesperado por llevar a Jesús al lado de su hija. Sin embargo esta mujer con su problema de sangrado estaba divagando una y otra vez, diciéndole a Jesús su historia completa. De acuerdo a las escrituras, “Ella le dijo todo”, lo cual le llevó mucho tiempo. Me pregunto: Si Jairo se dijo a sí mismo, “Esta mujer ha estado enferma por doce años, ¿Acaso no podría esperar esto un par de horas más? Mi hija está a punto de morir en este preciso momento". Me lo imagino frotándose sus manos, nerviosamente cambiando de un pie a otro, meciéndose sobre sus dedos, mirando si un mensajero venía. 
El hecho es que Jesús pudo haber ido derecho a la casa de Jairo sin demora. Él pudo haber sanado a la mujer y ya, sin escuchar su historia completa. Pero él lo demoró todo con un propósito. Aquí está la primera parte de la lección que Él quería impartir: Es posible que estamos tan consumidos por nuestro propio sufrimiento y dolor, nuestra propia necesidad de un milagro, que somos incapaces de regocijarnos en lo que Jesús está haciendo por otros. Para acabar pronto, nuestro dolor puede cegarnos a la necesidad de otro más allá de la nuestra.
Esto trae la parte dos de esta lección: Cuando vemos lo que Jesús hace por otros, puede construir nuestra fe para nuestro propio problema. Yo creo que Jesús estaba tratando de fortalecer la fe de Jairo en esta escena. Él bien pudo haberle dicho: “Jairo, conozco tu desesperación. Sé todo acerca de la situación de tu hija. ¿Pero no puedes tenderle la mano a esta pobre mujer? Ella ha sufrido cada día por doce años, cada hora desde el momento en que tu hija nació.
Así que ¿Ha habido un retraso en la respuesta a tu oración? ¿Ves a otros a tu alrededor obteniendo victorias, siendo tocados y sanados, teniendo milagros – aún así ¿te mantienes impotente en tu sufrimiento? Te impacientas o enojas con Dios gritando, "¿Por qué yo no, Señor? ¿Dónde está mi milagro? ¿Por qué estás demorando? Sí es así, Tú estás perdiendo el punto completamente. El señor está tratando de aumentar tu fe. Él quiere que te muevas más allá del dolor y confíes en él sin importar la demora que pueda venir. Él está mostrándote que él puede estar trabajando sanando a miles alrededor de ti y aún todavía tiene sus ojos en ti!
Oh, cuántas mentiras habrá susurrado Satanás al oído de Jairo. “Todo esto ha sido en vano. Jesús no puede hacer nada por ti. No hay milagro. Esta mujer reclama ser sanada, pero ¿Es real?”. Después vinieron las penetrantes palabras del mensajero: “¿Para qué molestas más al Maestro?” Piensa en lo que se le dijo a Jairo aquí: “No tiene caso. Es demasiado tarde para que Dios actúe. Gracias Jesús, pero no gracias. Esperaste demasiado tiempo para ayudar.” Puedo escuchar una voz reprendiendo a Jairo: “Confiaste en este Jesús. Caíste a sus pies y suplicaste su ayuda. Pero nada de esto funcionó. Ahora es tiempo de apretar los dientes y regresar a la sinagoga. Jesús no puede ayudarte” Aún así Jesús escuchó todo lo que estaba pasando. Ahora mientras Él veía el temor, la desesperación y el dolor en la casa de Jairo, Él le dijo, “No temas, cree solamente” (Marcos 5:36). Creo que Jesús le estaba diciendo a esa multitud y a nosotros ahora: “No es suficiente caminar conmigo, pídeme y cae a mis pies arrepentido. Debes confiar en mí. Debes creer que yo puedo volver a la vida desde la muerte.”
En efecto, había una prueba final de la fe de Jairo: Fue forzado a mirar a la muerte directo a la cara. La hija de este hombre quebrantado estaba muerta. Imagínese el caos y confusión en su hogar cuando él y Jesús llegaron. Veo a la esposa de Jairo colapsarse en sus brazos llorando, ¿Dónde has estado? Es demasiado tarde, nuestra preciosa hija se ha ido. Como era la costumbre de aquel tiempo, profesionales dolientes pagados estaban llorando y gimiendo en la escena. A pesar de que Jesús lo vio todo, les dijo.”¿Por qué el alboroto y el llanto? La niña no está muerta, sino duerme” (5:39) ¿Cuál fue su reacción? "Se burlaron de Él” (5:40). Una vez más rechazaron el mensaje de Jesús.
Esta escena ilustra lo que el Señor nos pide a todos. Estamos para caminar directo a nuestro lugar de confusión con la muerte, terror y burlas, con la cabeza abajo pero luego tenemos que obedecer esta palabra: “No temas, cree solamente!”
No sabemos si la fe de Jairo se mantuvo firme o si su corazón fue aplastado por el miedo. Sólo sabemos que todos estaban sorprendidos por lo que tuvo lugar a continuación. Jesús tomó a la niña muerta por la mano y dijo: "Muchacha, a ti te digo, levántate. Y luego la muchacha se levantó y caminó, pues era de la edad de doce años" (5:41-42).
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viernes, 1 de mayo de 2015

LA TRISTEZA DE ANA

Elcana tenía dos esposas, Ana y Penina. Ana significa "llena de gracia", y Penina significa "la fértil". Aunque sus padres no tenían manera de conocer el futuro, los nombres que escogieron resultaron especialmente apropiados.
Elcana llevaba cada año a su familia al tabernáculo que estaba en Silo. Todos los varones debían hacer el viaje tres veces por año: para la Fiesta de los Panes sin Levadura, la Fiesta de Pentecostés, y la Fiesta de los Tabernáculos. La más alegre de las tres era la Fiesta de los Tabernáculos. Durante el festival, los israelitas vivían en cabañas que les recordaban el viaje a través del desierto. El festival era una especie de congreso campestre, e igual de divertido. La fiesta también era un agradecimiento, y venía después de las cosechas del otoño. Las celebraciones del otoño, en cualquier cultura, son especialmente festivas.
Pero a pesar de la festividad, o tal vez por causa de ella, Ana permanecía triste, especialmente porque Penina elegía esas ocasiones para burlarse de su esterilidad. La Biblia dice que esto pasaba año tras año. Penina provocaba a Ana hasta que ella lloraba y rehusaba comer (1° Sam. 1:6, 7).

Hoy quiero compartir con ustedes algo nuevo que aprendí sobre la historia de Ana. Ana era la esposa del Elcana quien era afrentada y oprimida continuamente por Penina, la otra esposa del Elcana. Esto debido a que Penina tenía hijos y Ana era estéril. Ser estéril en esos tiempos era una afrenta. Dice la biblia que todos los años era lo mismo, Penina irritaba, enojaba y entristecía a Ana. Todos los años una lucha constante. Pero quiero que te fijes en un detalle sumamente importante. Penina molestaba tanto a Ana porque Ana tenía algo con lo que ella no contaba de igual forma. Porque la Biblia dice que a pesar de que Ana era estéril, su esposo la amaba y le daba a ella una parte especial, una parte escogida.

“Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos”. (1° Samuel 1: 5-6)

La lucha que debió enfrentar Ana no era fácil. Ella realmente se encontraba triste, oprimida, deprimida. Era tal su tristeza que había dejado de comer y lloraba. Y generalmente cuando uno llora es porque siente una tristeza muy grande. Cuando el cuerpo no recibe alimento y encima tiene una tristeza el alma, no hay fuerzas, hay angustia y depresión.
Pero ese año cuando subían a adorar Ana hizo algo diferente a lo que tal vez había hecho otros años. Ella fue al templo a orar y a tener una conversación con Dios muy profunda. Ella quería que Dios interviniera en su necesidad y por eso clamó. Tan poca era la visión y el discernimiento de Elí en aquellos momentos, que pensó que Ana estaba borracha. Sin embargo la aflicción de Ana era tan grande que apenas podía pronunciar palabras. Luego de aclararle al sacerdote que no estaba borracha sino que había estado afligida y que necesitaba un milagro de Dios. Elí le dice que se vaya en paz, porque ella concebiría. Ana entonces recibe esa palabra, actúa en fe, come, bebe, renueva sus fuerzas y a los nueve meses concibe a su primer hijo a quien llamo Samuel. Samuel fue dedicado a Dios y dejado en el templo para ser instruido al servicio de Dios. Luego de eso Ana concibe más hijos. 
Ahora quiero que analices y pienses en la persona o circunstancia que se ha convertido en “Penina” para ti. Que te oprime y se burla de ti continuamente, que busca deprimirte y hacerte desmayar. En el mundo espiritual “Penina” podría tipificarse con el diablo. Porque él busca continuamente robarte el gozo y la paz. Que pienses en lo que no tienes para que te sientas derrotado. Pero, ¿sabes por qué razón el enemigo hace esto? He aquí el secreto: PORQUE TU CUENTAS CON EL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL Y EL TE HA DADO UNA PARTE ESPECIAL AUN EN MEDIO DE TUS DEBILIDADES. Al enemigo le da celos que tú ames a Dios, que Dios sea el dueño de tu vida, porque él siempre ha querido la gloria de Dios para él. Por tal razón es un engañador, turbador, usurpador y padre de toda mentira. 

Otro factor importante es que habrá momentos en que nadie podrá entender por lo que estás pasando. O que la gente te malinterpretará o tratando de consolarte, te herirán más. Elcana no podía entender la aflicción de Ana, y tratando de consolarla, le preguntó que si acaso él no era mejor que diez hijos. Estoy segura que Ana amaba a su esposo, pero ella también deseaba ser madre y darle hijos de ella a Elcana. Elí debido a su falta de discernimiento pensó que Ana estaba borracha. Tal vez a ti no te acusen de borrachera, pero tal vez, no logren ver la gran aflicción que estés pasando. Quizás algunos hasta te calumnien y murmuren de ti como lo han hecho con tantas personas en la biblia y en la historia. Es posible que continuamente tus enemigos y burladores digan: ¿dónde está tu Dios? Pero debes recordar que ante el momento difícil y de prueba, tienes que hacer como Ana, acudir al templo y buscar en oración el rostro de Dios. Y no solo en el templo sino que continuamente debes buscar a Dios mediante la oración y alimentarte con la Palabra de Dios, que no es otra cosa que la Biblia. Luego, renovar tus fuerzas, comer, beber, irte en paz y seguridad. Estar confiado y creer que Dios intervendrá en tu asunto y tu necesidad. Ana creyó la palabra que le fue dada por Elí. Y habrá momentos en tu vida en que Dios usará hasta las personas que tú menos imagines para hacerte conocer su propósito y la senda por donde debes andar. Ana en fe se fue para su casa después de haber alabado a Dios que era el propósito para el cual habían subido al templo y luego de haber orado y presentado su situación a Dios. 

Punto importante a resaltar, además de la fe, Ana necesitó paciencia. Pero no solo paciencia, “Penina” seguía estando allí, burlándose, oprimiéndola, escarneciéndole, haciéndole ver que ella sí tenía hijos, mientras que Ana no. Y así mismo es el enemigo siempre está lanzando dardos a tu mente y a tu vida para hacer que tu fe decaiga, que pierdas las esperanzas o que el propósito de Dios no se cumpla en tu vida. Pero debes recordar como dice el coro inspirado en las palabras del salmista: “Pacientemente esperé a Jehová, se inclinó a mí, escuchó mis ruegos, me sacó del lodo y puso en él un cántico nuevo”. Ana durmió con su esposo, tuvo intimidad y a los nueve meses vio su petición contestada con sus propios ojos. No solamente tuvo un hijo, sino que Dios le permitió poder concebir más hijos y ella hizo una oración de acción de gracias. (Si quieres saber más lee el libro de 1° de Samuel porque ahí encontrarás todos los detalles). Ah, pero no se me puede olvidar que ella también le cumplió a Dios lo que le prometió que iba a darle si le permitía tener hijos. Y nosotros tenemos que cumplir las promesas que le hacemos a Dios porque hay muchos que cuando reciben su bendición se olvidan de lo que le prometieron a Dios cuando estaban en el momento difícil. 
Aunque “Penina” se levante contra ti, no te olvides que tú cuentas con algo hermoso, maravilloso e inigualable: EL AMOR DE TU DIOS Y SUS PROMESAS. El es fiel en cumplir lo que promete aunque muchas veces nos parezca que tarda. Pero para todo hay un momento perfecto. Así como Ana ten fe y verás al tiempo que tu recompensa llegará. Me pregunto cómo estaría o quedaría Penina luego de ver el milagro que Dios hizo en Ana. Me imagino que entonces tuvo que morderse la lengua y callarse.

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jueves, 23 de abril de 2015

CUIDADO…NO SEAMOS COMO SAÚL 2

En la siguiente escena encontramos a Israel enfrentando a los filisteos; había un hombre llamado Goliat que salió por cuarenta días a gritar, a insultar y desafiar al pueblo de Israel para ver si alguno se animaba a pelear contra él. Resultó que fue David al campo de batalla enviado por su padre para que les llevase comida a sus hermanos mayores que se encontraban allí. David no tenía edad para la guerra, tendría unos quince o dieciséis años, era un muchacho; cuando fue a llevarles alimentos a sus hermanos vio a Goliat que estaba gritándole al ejército de Israel, que estaba amedrentado, y también Saúl estaba amedrentado. La versión textual de la Biblia traduce específicamente no sólo que un espíritu lo atormentaba a Saúl sino que lo aterrorizaba, le infundía temores.
En la otra escena, Saúl comienza a ser atormentado por un espíritu que le infunde temor y él, como líder, atemoriza a los demás. ¡Había un ejército entero atemorizado! Todo porque el Espíritu Santo se había retirado del líder. Ahora viene David que estaba ungido por el Espíritu Santo, lo mira a Goliat y dice: “¿Qué le pasa a ese grandulón? ¿Por qué ese hombre habla así? ¿Quién se cree que es?” David tiene otro corazón, tiene otra visión. ¡Él sabe que cuenta con el respaldo de Dios!
¿Tú eres una persona que tiene temor? Temor a la muerte, a la enfermedad, temor a los accidentes, temor a que tu cónyuge te sea infiel, a que tu padre se muera, temor y temor. Eso es por la falta de la presencia de Dios. ¡Su presencia echa fuera el temor! ¡El perfecto amor de Dios echa fuera el temor! ¡No creas que vas a ser lleno del Espíritu Santo si vives lleno de temores!
Cuando el Espíritu Santo te guía, obra poderosamente en tu vida. Él guía tus ojos, tus manos y tus pies. David no había planificado ser un gran siervo de Dios, sólo obedecía a su padre con ir a ese lugar, pero era Dios quien lo estaba guiando, Él tenía el control de sus circunstancias.
Esta historia continúa, pero quiero enfocarme en otro objetivo. Entonces, cuando volvieron de la guerra, las mujeres salieron con panderos danzando y cantando: “Saúl hirió a sus miles y David a sus diez miles”. ¡Todos estaban felices menos Saúl! Cuando escuchó lo que cantaban las mujeres, se dijo: “Le han dado a él diez miles y a mí sólo miles. Este me va a quitar el reino”.
Leemos en 1ª Samuel 18:8 y 9: “8Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. 9Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David”.
Saúl nunca más pudo ver la bendición que era David y cómo el Espíritu Santo libraba a Israel por su mano. ¡Nunca más pudo ver bien las cosas porque el enojo le nubló el entendimiento y le endureció el corazón!
Llegamos a la conclusión de que el enojo te nubla el corazón y no te deja ver la realidad. La pura verdad es que David era una bendición y Jehová trajo gran bendición y liberación al pueblo por causa de él. Eso es lo que Saúl tenía que celebrar también y por lo que debía gozarse.
Continúa diciendo 1ª Samuel 18:10: “10Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano”.
¡El mal espíritu lo tenía más atormentado que antes! Esto fue al día siguiente. Entonces buscaron a David que tocaba el arpa, y cuando lo hacía, el espíritu que atormentaba a Saúl se iba, se alejaba y él se calmaba. Pero, era tanta la bronca que tenía Saúl, que no le importaba que David tocara, al verlo le vinieron ganas de matarlo, así que tomó una lanza con la intención de traspasarlo. David no estaba haciendo nada malo pero Saúl no podía ver que el Espíritu de Dios usaba la música que él  tocaba para librarlo del mal espíritu.
David estaba tocando el arpa, y mira a Saúl que estaba medio loco; tocaba y miraba, en un momento ve que agarra la lanza y piensa: “¿Qué va a hacer?” y sigue tocando… Saúl era un guerrero pero a David lo guardaba el Espíritu que lo había ungido. El Espíritu de Dios estaba sobre David y señala la Biblia que él evadió dos veces la lanza de Saúl.
Le venían pensamientos a Saúl y decía: “Tengo que hacer algo para alejarlo de mí”, así que lo mandó lejos de él como jefe de mil soldados. Saúl pensaba que los filisteos terminarían matándolo pero David salía a la guerra y volvía con motín, entonces había regocijo y el pueblo lo amaba más. ¡Todo lo que hacía Saúl era cada vez peor y todo lo que hacía David cada vez era mejor! La diferencia es que a Saúl lo guiaba un mal espíritu y a David lo guiaba el Espíritu Santo con el cual él había sido ungido. ¡El Espíritu de Dios se había apoderado de David! El deseo de mi corazón es que el Espíritu de Dios se apodere de tu vida, el deseo de Dios es que el Espíritu Santo unja con poder a los cristianos.
No había cosa que hiciese Saúl que le saliera bien. Cuando David mató a Goliat debió ser yerno del rey pero no le dieron como esposa a ninguna de las hijas de Saúl. Después le dijo que le daría a su hija, pero lo mandó a la guerra creyendo que allí David moriría, mas no fue así, sino que volvió triunfante, pero no obstante eso, ¡Saúl decide no darle a su hija y se la da a otro!
Llegó a ser tanto el odio que le tenía Saúl a David, porque el pueblo lo amaba cada vez más, sus propios hijos lo amaban, e incluso los siervos decían que David era un gran hombre de Dios, y que Él había dado a Israel gran bendición por medio de David. ¡El único que no entendía lo que estaba sucediendo era Saúl porque tenía celos y estaba enojado!

            PARA TENER EN CUENTA

¿Tú tienes idea a dónde puede llevarte el enojo si se apodera de ti? Saúl nunca pudo destruir a David porque el Espíritu Santo se había apoderado de él y lo guiaba paso a paso. Había una gran diferencia, Saúl temía cada vez más pero David no tenía temor. En los Salmos podemos leer: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). En el Salmo 27:3 David cantaba: “3Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”. 
¡El Espíritu de Dios se apoderó de David! El día que el Espíritu Santo se apodere de ti no habrá más temores, no más celos, no más envidias. ¡Es hermoso vivir sin temor! Hay cristianos que viven con temores y se han acostumbrado a llevar esa mochila, un sentimiento que pesa.
Estas cosas, David las tenía clara, aunque también pecó, pero cuando se dio cuenta del pecado que cometió clamó a Dios pidiéndole: “No quites de mí tu santo Espíritu. Si tú me perdonas seré libre de esta maldición”. David sabía lo que era ser guiado por el Espíritu Santo y el temor más grande que él tenía era que ya no sería así. “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos….No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente”. (Salmo 51:4, 11 y 12) Por eso es que a Dios le agradaba el corazón de David, no es porque no haya pecado, sino porque tenía un corazón aferrado al de Dios. Era lo suficientemente sensible para decirle a Dios:

 “Dios mío, ¿a dónde iré yo sin ti? Líbrame de mi pecado, cúbreme de mi maldad y trae tu Espíritu sobre mí Señor. Que no se aleje de mi tu Santo Espíritu”.

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CUIDADO…NO SEAMOS COMO SAÚL

¿Qué es lo que le hace a una persona sentirse culpable?
El sentimiento de culpa está estrechamente relacionado con la conciencia.
¿Qué es para nosotros la conciencia?
           El Diccionario de la Real Academia Española define conciencia como el “conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones”
          El diccionario  bíblico dice: “conocimiento íntimo de si un acto se conforma o no a las normas del bien o del mal. (1. Pedro 3:16,21
            Esto es en definitiva, lo que los niños decían al definir la conciencia con otras palabras cuando expresaban sus vivencias.
            En nuestra conciencia, está toda la información personal concerniente a lo que nosotros somos (nuestros valores éticos, culturales, científicos, familiares, biológicos, etc.), y además información acerca de nuestras actitudes y comportamientos, los cuales son promovidos por la información personal.
            Así, pues el sentimiento de culpa, aparece cuando violamos nuestro propio código interno de valores de conducta.
El enojo constituye un pecado al que no muchos le prestan atención. Es verdad que Saúl pecó por soberbia pero en algún momento manifestó otros pecados y uno de ellos fue el enojo, que lo llevó a hacer cosas increíbles.
Si un enojo queda retenido en tu corazón, el diablo puede apoderarse de tus deseos, de tus sentimientos y te llevará a hacer cosas que nunca creíste que harías en tu vida. El enojo no te dejará avanzar y hará entrar en tu corazón otros pecados.
Por supuesto que el enojo no es pecado si se te va antes que se oculte el sol, como señala la Biblia:“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26).
Dice la palabra de Dios en 1ª Samuel 16 que el sacerdote y profeta Samuel estaba orando y lamentándose porque Dios le había dicho: “Me pesa haber puesto por rey a Saúl…” Pero Dios se le presentó y le dijo: “… ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey” (1ª Samuel 16:1).
¿Puede Dios desechar a una persona? ¡Yo creo que no! Dios le da a una persona, oportunidades mientras ésta tenga vida, pero, lo que sí puede hacer es desecharla del programa que tenía para esa persona, de la antorcha que le tocaba. En este caso, la Biblia se encarga de aclarar que Dios había desechado a Saúl para que no reine, pero que quede en claro que él no desecha a nadie. Ahora, haberlo desechado de su posición de rey era muy duro para Saúl, lo que ocasionó que se enojara y sintiera celos, como veremos más adelante.
Entonces, Dios mandó a Samuel a Belén y le dijo: “Vas a buscar a Isaí porque de sus hijos me voy a proveer de un rey”. 
Y David era el hijo menor de la familia más pobre de Belén. Realicé algunas investigaciones y, pude entender qué tan pobre y pequeña era la aldea de Belén porque, en los distintos artículos señalaban que en esa ciudad no había casas, o más bien les llamaban así a las cavernas donde ellos vivían. La aldea de Belén estaba conformada por unas cuantas familias que habitaban en las cuevas. Realmente era gente pobre, no como otras ciudades con edificaciones de piedra y sus sinagogas. En Belén no había sinagoga, era un campo con cuevas donde la gente habitaba.
Lo más lindo es saber que Dios no desecha a nadie, y anda buscando donde hay una persona que sea conforme a su corazón, no importa el apellido que tenga ni el barrio donde ha nacido, tampoco importa la historia que tenga esa persona. Si hay un corazón que le agrada, ahí Dios obra con poder; si hay un corazón que le busca, a Dios le interesa. Él nunca ha estado supeditado a tu sabiduría ya que no le interesa, a Dios le importa tu corazón; nunca ha estado supeditado a tu inteligencia o a tu fuerza. Cuando Dios necesitó fortalecer a un hombre lo ungió con el Espíritu Santo como hizo con Sansón. ¡Él le da la fuerza al hombre! ¡Él le da sabiduría e inteligencia! ¡Todo lo que necesita es que le abras tu corazón! Las grandes cosas vendrán cuando tu corazón esté en las manos de Dios, si no es así, entonces tu vida no sirve para nada. Pero si tu corazón está en sus manos, quédate tranquilo que Dios tiene suficiente sabiduría, tiene planes, poder y gloria. ¡Usará tus manos, tus ojos, tus pies, todo!
Volviendo al relato…Tan poca cosa era David que cuando llegó el profeta a la casa de Isaí, pidió que le mostrara a sus hijos, y éste le presentó a todos menos a David. El primero fue el primogénito, ¡grandote, hermoso, lindo! Samuel pensó: “¡Este es!”, pero Dios le dijo: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho…” ¡Me encanta ese texto!
Entonces desfilaron delante de Samuel siete hermanos de David pero el Espíritu Santo no los consentía; al final el profeta preguntó si había algún otro hijo. ¡Ni lo pensaban presentar a David! Y su padre dijo que había uno, el más chico, que cuidaba las ovejas, entonces lo trajeron delante de Samuel, y en ese momento el Espíritu Santo le ordenó al profeta: “Levántate y úngelo porque este es el hombre que yo he escogido” ¡Puede estar perdido en el campo, puede ser de la ciudad más pequeña, su apellido no será importante, puede tener la historia más triste, pero si tiene el corazón de Dios, Él saldrá en su búsqueda y lo encontrará! Samuel ungió a David delante de sus hermanos para que sea rey. ¡Gloria a Dios! Y leemos en 1ª Samuel 16:13: “13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá”.

En otra versión dice que el Espíritu de Jehová se apoderó de David desde aquel día en adelante. David se quedó sin profeta y sacerdote pero tenía el Espíritu Santo quien se apoderó de él. Esto significa que si hasta ese momento David había tratado de hacer las cosas bien delante de Dios, desde que fue ungido, Dios iba a guiar cada paso de David, lo llevaría a tomar las decisiones correctas porque lo quería de rey, para ello lo sacaría de ser pastorcito de ovejas para luego reinar. ¡Pero no podría ser rey si no lo guiaba el Espíritu Santo!
1ª Samuel 16:14 continúa diciendo: “14El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová”. En otra versión dice que el espíritu malo, lo aterrorizaba. Cuando el Espíritu Santo se aleja de una persona viene otro espíritu ya que nadie queda vacío; según la Biblia, si el Espíritu Santo no está llenando a la persona, ese demonio que se había ido, decide volver, entonces el postrer estado de la persona es peor que el anterior.
¡Puedes llegar a hacer cosas que nunca imaginaste si el Espíritu de Dios se aparta de ti, y efectivamente el Espíritu Santo se apartó de Saúl!
Sucedieron dos cosas: el Espíritu Santo vino sobre David y también se apartó de Saúl. Eso marcó una gran diferencia.
La Biblia señala que ese espíritu que atormentaba a Saúl vino de parte de Jehová lo que significa que fue autorizado por Dios.
¿La ausencia de sentimiento de culpa por nuestras actitudes, lo que hacemos o pensamos, significa que estamos limpios a los ojos de Dios, que nuestro comportamiento es de acuerdo a su voluntad? ¡¡NO!! No siempre que no tenemos sentimiento de culpabilidad por nuestros actos, significa que estamos en paz con Dios.
Esto nos puede indicar que la “voz de la conciencia” puede no estar desarrollada en algunas personas o que puede ser minimizada e ignorada hasta el punto de no interferir de forma relevante en nuestros sentimientos.
Uno de los silenciadores de la “voz de la conciencia” en esto del sentimiento de culpa que mayor efecto tiene es  la opinión social. “Si todo el mundo lo hace –se razona- no puede ser malo o pecaminoso”.


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miércoles, 15 de abril de 2015

CULPA: SÓLO LA CONFESIÓN A DIOS, NOS HACE LIBRES

"Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús..." Ro. 8:1

Clasificaremos algunas "culpas" para su mayor comprensión:

1. Culpas Reales
La culpa real es producida por el pecado. Donde hay pecado, hay culpa. Siempre es así. ¿Por qué? Porque todo pecado, cualquiera que sea, es rebeldía contra Dios. Es hacer lo que nos parece mejor sin importarnos su voluntad. Como el pecado es algo real, la culpa que sentimos cuando pecamos también es real. Transgredimos su ley, pecamos contra su santidad, y lo sabemos.
A. ¿Cómo se soluciona?
Confesando y renunciando.
Solamente la confesión de nuestro pecado a Dios nos hace libres de esta culpa.

2. Las Culpas Falsas o Mentirosas.
A ésta segunda clase de culpas podemos agruparlas en:
A. Culpas posteriores a la confesión de pecados.
Las llamamos culpas falsas o mentirosas porque nos sentimos culpables sin haber pecado, o después de haberle confesado los pecados a Dios, todavía sentimos que nuestra conciencia nos acusa.
¿Y qué hacemos generalmente?. Confesamos obsesivamente el pecado una y otra vez hasta que logramos quedarnos tranquilos. Pero con la primera confesión sincera Dios no oyó y nos perdonó totalmente. Es un asunto de fe y no emociones.
B. Culpas sin relación con el pecado generadas por terceros o auto-provocadas.
Por ejemplo:
.Sentir que Dios nunca nos perdonará.
.Sentir que Dios nunca olvidará los errores del pasado.
.Alguien muere o nos abandona y sentir que no lo tratamos como deberíamos haberlo hecho.
.Cuando sin razón ni motivos nos acusan por la muerte o la desgracia de
alguien. O sin que nos acusen nos sentimos responsable.
.Cuando corregimos el error de alguien o lo aconsejamos pero no lo aceptó, se enojó y se fue de la iglesia.
.Hacernos recordar cosas del pasado que hicimos mal o que no hicimos.
.Hacernos recordar pecados que ya fueron perdonados por Jesús.
.Culparnos a nosotros mismos por las decisiones de nuestros hijos adultos, de nuestra pareja o de nuestros padres.
En ambos casos son ideas y sentimientos mentirosos que provienen de Satanás para dominarnos y hacernos sentir mal y derrotados, atacando directamente nuestras mentes o valiéndose de terceros.
C. ¿Cómo se soluciona?.
Enfrentando la mentira con la verdad de Dios (Efesios 4:27, Juan 8:32 y Santiago 4:7).
Si no pecaste la culpa que sientes es una mentira.

...porque el enojo da lugar al diablo. Ef. 4:27

... y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Jn. 8:32

Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Stg. 4:7

. Creerle a Dios. Toda mentira de Satanás es vencida con la verdad de Dios.
Si Dios dice en su Palabra que te perdona, te limpia, quita tu pecado y tu culpa y nunca más se acuerda de ellos, ni de tu pasado ¡créele, porque es verdad!
. Adorar a Dios. Porque Él nos perdonó. Mediante la oración rechazamos las mentiras del diablo diciéndole con firmeza lo que la Palabra de Dios nos dice.

Cuando Satanás te recuerde las cosas feas de tu pasado, tú recuérdale su futuro: él esta derrotado, aplastado y condenado. Y le espera un infierno ardiente.

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martes, 14 de abril de 2015

CULPA...UN SENTIMIENTO QUE PESA

Como cristianos, nos regocijamos de que nuestra salvación está segura en Cristo y sabemos que nuestros pecados están por siempre lavados con su sangre. Nos maravillamos de su infinita misericordia pues nos perdonó aun cuando no lo merecíamos. Sin embargo, a menudo sucede que no nos perdonamos a nosotros mismos.

Por supuesto que sabemos que “cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmo 103:12). No obstante continuamente llevamos la pesada carga de la culpa – y es innecesario.

Creemos estar obligados a llevar esta pesada carga, cuando en realidad ése nunca fue el propósito de Dios. Debemos aprender a liberarnos de nuestra culpa.
A veces el peso de la culpa es simplemente falsa condenación. 
Paul Tournier, un respetado psicólogo suizo, ha dicho: “La falsa culpa viene como resultado de ideas y criterios humanos.” La gente a veces quiere controlarnos o manipularnos creando reglas y normas que la Biblia nunca menciona. Debemos identificar esas falsas culpas con sumo cuidado y oración, y luego debemos librarnos de ellas.
En otras ocasiones llevamos pesadas cargas de culpa porque no hacemos con ella lo que corresponde. Hay al menos tres respuestas inadecuadas para con la verdadera culpa:
En primer lugar, podemos reprimirla. Tratamos de cubrirla y de negar su existencia. Ponemos la mira en nuestras faltas insignificantes en lugar de reconocer nuestra culpa real. Como resultado, perdemos la paz y a veces hasta sufrimos físicamente.
En segundo lugar, podemos lamentar nuestro error. Pero el solo hecho de decir “lo siento” no reconoce la seriedad de nuestro pecado y la consiguiente responsabilidad.
En tercer lugar, podemos sentir remordimiento por el pecado. “Nunca volveré a hacerlo”, prometemos. El mismo Judas sintió remordimiento después de haber traicionado a Cristo (Mateo 27:3-4). Sin embargo, le faltó un paso para llegar a lo que la Biblia llama arrepentimiento.
El arrepentimiento es la manera bíblica y correcta de responder al pecado. En el momento que entregamos nuestra vida a Cristo, nuestros pecados–pasados, presentes y futuros–fueron perdonados. La justicia de Dios fue satisfecha. Pero ahora como hijos de Dios debemos mantener comunión con El. Para lograrlo, debemos confesar nuestras faltas al Padre Celestial cuando nos damos cuenta de que hemos pecado.

Una vez que nos libramos de la falsa culpa y hacemos lo que debemos hacer con nuestros pecados, somos libres de la carga de la culpa. Isaías 55:6-7 nos da esta seguridad: “Busquen al Señor mientras puedan hallarlo. Invoquen su nombre ahora mientras está cercano. Dejen los hombres sus maldades; expulsen de su mente toda idea de mal. Vuélvanse al Señor para que se apiade de ellos; a nuestro Dios, pues El dará abundante perdón” 
Líbrate de su tus cargas y vuélvete a Dios ahora mismo. El está esperando.

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